Irina
¡Odio! ¡Odio con todo mi corazón, que me llame pricesita! ¡Soy la princesita de mi padre, no de ese imbecil, arrogante, guapo y sexy cómo un demonio!
Sé que está jugando con mi mente y sé que todo esto terminará mal, si lo dejo seguir... Pero es cómo un imán, uno poderoso e hipnotizante.
- Dime, Iri... ¿Qué se siente que tu compañero de trabajo, sea el soltero más sexy y codiciado de toda América del Sur?- La voz de mi amiga en el teléfono, mientras conduzco hacía la casa de mis padres, me hace reír.
- Cami, por favor... ¡Es un idiota egolatra y que se cree superior!
- Pero sigue siendo jodidamente guapo y sexy...
- ¿Quieres que te lo presente? Le van las aventuras de una noche...
- No, la verdad es que quiero que te lo tires y te quites de una vez por todas al idiota de Marcos de la cabeza.
- No tengo a Marcos en la cabeza, ¿De qué hablas?
- ¡Vamos amiga!... Te amo incondicionalmente, pero llevas varios años idealizando a Marcos, es tu principe azul...
- ¡No!
- Si, en tu mente lo es... ¡Y nada más lejos de la realidad!... Es igual a todos, sólo contigo finge ser lo que buscas, para atraparte y ser parte de la alta alcurnia a la que pertenece tu familia.
- ¡Qué feo lo que dices, Cami!
- Si, pero es la realidad y entre ese falso principe azul y el sexy demonio de tu socio... Prefiero una noche de pasión y lujuria en el infierno, que una vida de mentiras en un castillo de Disney...
- Deja de hablar tonteras, jamás me metería con un tipo cómo Martín y ya sabemos que ni siquiera soy su tipo de mujer, me faltan varios cc de pechuga y unos kilos en el trasero.- La risa contagiosa de Cami, me devuelve el buen humor.
- No estoy tan segura, la noche del aniversario de tus padres, te miraba de una manera tan...
- ¡Ya basta!... Voy llegando a casa de mis padres y Marcos estará aquí... Te cuento luego.
- ¿Va a pedir tu mano?
- Ridícula, chau te amo.
- Te amo, amiga... y no aceptes, ¡por favor!
Salgo del auto, mientras un Vanquish hermoso con tapisado rojo, se detiene justo a mi lado.
- Princesita, ¿Me estabas esperando?
- No, ni siquiera sabía que ibas a estar aquí...
- Me llamo tu padre, para pedirme que viniera y mi padre, para confirmar.
- Mmmmm... Interesante... ¿Crees qué tenga algo que ver, con lo que descubrimos hoy?
- Probablemente...- Su mirada es intensa recorriendo mi cuerpo de pies a cabezas y me cohibe, cuándo me ofrece su brazo, lo ignoro y me alejo por el camino de adoquines que lleva hasta la entrada de ésta casa que me vió crecer.
Lo siento caminar atrás de mi y no sé si es mi paranoia, pero creo poder sentir su mirada en mi trasero y mis piernas.
La puerta se abre antes de que pueda golpear y me sorprende encontrar a Marcos, con una gran sonrisa y sus brazos abiertos para mí, me desconcierta un poco tanta efusividad de su parte, el suele ser más frío y distante, pero tampoco me pasa desapercibida la mirada que le dedica a Martín, antes de abrazarme y decirme lo mucho que me ha extrañado.
- Marcos, te presento a Martín Giordano, hijo del Señor Pablo Giordano...
- Ah... Tu nuevo socio, en la presidencia de "El Imperio"- El duelo de miradas entre Marcos y Martín, es hasta un poco graciosa.
- Martín, el es Marcos Aguirre, mano derecha de mi padre en la compañía familiar y abogado de la familia.- Martín lo observa despectivamente y noto su actitud de superioridad al estrechar la mano de Marcos.
Por suerte mi padre nos llama, interrumpiendo al parcito.
- Princesita... Tu madre ya estaba preguntando por ti.
- Papá, no me avisaron que tendríamos compañía.
Mi padre se ríe y se que piensa que lo digo por Marcos.
- Leonardo, muchas gracias por invitarme a cenar.
- Gracias a ti por venir, Martín... Tu padre está en la sala.
Luego de saludar, me voy a buscar a mi madre a la cocina.
Hemos pasado muy poco tiempo juntas desde mi vuelta de USA y la extraño demasiado.
La encuentro en la cocina, decorando un tiramisú, su postre favorito y creo que el de mi padre también.
La abrazo por la espalda.
- ¡Mi bebita hermosa!- Me deja abrazarla y me cubre las manos, con las suyas.
-¡Mamá, te extrañé tanto!- Tengo que contener las lágrimas.
Se voltea y me abraza y es hermoso estar en los brazos de mi madre, no hay un lugar más seguro y más cálido, ni un dolor que no se sane, ni una pena que no se calme.
Un suave carraspeo nos saca de nuestra burbuja de madre e hija y dos envidiosos engendros hermosos, se unen a nuestro abrazo, mis hermanos... Mi Vicho y mi Maxi, mis hermanitos molestos y que hoy ya son todos unos hombres guapos.
- Hermanita, te extrañé... En la fiesta casi ni pudimos hablar.
- Maxi, ahora estoy aquí, deja de ser tan llorón.- Me saca la lengua y se ríe... Me sacan de la cocina y me llevan a la sala. A ninguno le agrada Marcos, así que acaparan mi atención y no me dan ni un respiro, hablan sin parar y me mantienen prisionera uno a cada lado en el sofá.
La mirada persistente de Martín, me obliga a levantar la vista, ni siquiera se inmuta cuándo mis hermanos siguen mi mirada y dan con él y se ríen y me molestan, Martín sólo se limita a sonreirles y saludarlos, elevando su copa.
Cinco minutos más tarde, conversan los tres divertidos, mientras Marcos trata de invitarme a cenar con su familia, el próximo sábado, pero Maxi se acerca y evita que deba rechazarlo, llevándome a conversar con Martín y advirtiéndome en el camino, que no quiere verme cerca de Marcos, que es un falso oportunista.
A la hora de la cena, Martín es la adoración de todos los presentes y es incluso invitado al próximo paseo familiar a la playa... Todos están tan maravillados, que son incapaces de ver su arrogancia y su enorme ego, sólo Marcos parece notar la manera en la que me mira, tan intensamente y a veces incluso cómo si estuviera molesto.
Estoy pensando seriamente en deshacer la maleta que he preparado para el fin de semana con la familia, cuándo mi padre nos cita a los dos en el despacho e invita al padre de Martín a unirse.
Obviamente el tema será "El Imperio" y lo que hemos ido descubriendo.