Nathalia
Salimos afuera a la azotea donde nadie puede vernos, ni escucharnos.
- Ahora dime ¿Qué es lo que quieres? Sabes que está prohibido saber quienes somos y si sabemos, no podemos tener comunicación
- Tranquila nat, sabes que es gracias a mi que estas en este trabajo y además nadie lo sabe, sólo tienen entendido que crecimos juntos y que llegamos juntos a este país.
Lo fulmino con la mirada.
- Eso lo sé ¿A qué has venido entonces querido amigo?
Hablo con evidente sarcasmo.
- Jaja, no uses el sarcasmo conmigo... Sólo quería preguntar si lograste ver algo o leiste algo... Ya sabes lo de la cuenta.
Pregunta clavando sus ojos misteriosos en los míos.
- No, no vi nada.
Miento.
¿- Segura?
- Alessandro... ¿Por qué tendría que mentir? Además ¿había algo que debería de ver?
Pongo mi cara de inocente… Sí en algo soy buena es fingiendo.
- No, no claro que no.
Dice de inmediato.
- Mmm, bueno.
- Sólo quería saber si viste algo valioso y por eso lo bloqueaste sin darle acceso a nadie.
¿- Estas loco?
Digo casi chillando.
-Sabes que necesito dinero ¿Eres estúpido? No se que pasó se me bloquearon el malware, las cuentas, perdí el control y Bumm ya no pude seguir… La verdad no sé qué pasó.
Habla suspirando.
- Oh entiendo, por favor disculpa sólo quería ofrecerte mi ayuda.
- Está bien, no hay problema.
Digo sonriéndole lo más falso que se puede.
Me llega un mensaje a mi teléfono.
Lo abro y mierda.
- La necesito aquí y ahora señorita Smith, de lo contrario esta despedida.
Oh no, no, no. Pienso mordiendo mis labios dispuesta a marcharme.
- Ehhh, me tengo que ir adiós.
Digo de manera rápida y salgo a la velocidad de una bala.
Escuché que Alessandro dijo algo, pero no entendí… Bueno eso es lo que menos que me importa.
Llego a la puerta de la oficina agitada.
Toco la puerta y escucho un pase.
Entro con los nervios a flor de piel y lo veo sentado leyendo algo.
Cuando él acaba de leer, sube la cabeza y penetra sus fríos ojos en mi.
Rayos ¿Cómo no me di cuenta antes? Todo el porte de este hombre es Peligro con la P mayúscula, se le nota en los poros de la piel que es peligroso y tiene ese aire de no te metas conmigo o lo lamentarás....
¿- Entendió lo que le dije?
Escucho su voz.
- Ehh... Disculpa...¿Que decías?
Me mira por algunos segundos y entrelaza sus dedos.
- Señorita Smith, si usted desea conservar su trabajo le sugiero que escuche cuando estoy hablando porque no me gusta repetir las cosas dos veces ¿De acuerdo?
- S...si ... Señor de Lucas.
Hablo con una sonrisa forzada mientras acomodo un mechón de cabello detrás de mi oreja.
- Bien, te decía que en horas de trabajo no me gustan que mis empleados anden paseando y tomándose el tiempo libre para hablar con sus parejas, está totalmente prohibido.
- Pero señor... El, no es ... Mi ... Pareja..
Franco me mira y alcanzo a ver en sus ojos ¿Alivio? No, no, creo que me estoy volviendo loca.
- No me importa, sea pareja o amigo está prohibido que salgan a hablar en el horario de trabajo ¿Entiendes lo que digo?
- Sí señor.
Doy media vuelta para irme.
- Otra cosa más.
Escucho su voz.
- Nadie puede salir de mi presencia sin yo darle permiso.
Oohh.... ¿Y este que se cree.? Pienso.
- ¿Disculpa?
- Como escucho señorita Smith, ya le dije que no me gusta repetir las cosas más de dos veces.
¿- Y que se supone que yo haga aquí? ¿Mirarle la cara?.
Le digo ya harta de sus regaños.
Sonríe y me mira.
- Más le vale que cuide su boquita, no se meta en terreno peligroso.
Ja peligroso mi trasero, maldito idiota.
Me quedo parada esperando hasta que el señor mandón decida que me largue uffff esto es estresante.
¿- Desea comer algo señorita Smith?
- No, no tengo hambre.
Miento.
- Perfecto, entonces no le molestaría revisar y sacar copias de estos documentos ¿Cierto?
Me quedo con la boca abierta.... Ese maldito mandón ... Un muro de papeles casi de mi tamaño... Y no miento la verdad es casi más grande que yo... Aunque exageré un poco si.
-sí señor, lo haré ahora mismo. Maldito.
susurro bajito.
¿- Qué dijo?
- Que bendito sean estos papeles dije señor.
Hablo sonriendo lo más natural que puedo.
- Otra cosa más, necesito que haga el trabajo aquí.
¿- Por qué?
- Porque así lo quiero ¿Algún problema?
-No señor.
Respiro profundo.
Tomo los papeles y me siento en un pequeño escritorio que está un poco a distancia de él.
Busco el ordenador y voy a trabajar.
Cuando llevo una hora más o menos, ya estoy cansada y con hambre que veo estrellita.
¿-Señor?
Lo llamo.
¿- Mmmm?
Me responde... Y es lo más sexi que he podido escuchar... Concéntrate, me recrimina mi conciencia.
¿- Puedo ir a tomar un café?
- Ujum.
Me contesta sin levantar la cabeza.
Salgo de ahí lo más pronto posible.
Me tomo dos batidos con varios bizcocho en pequeños trozos. ¿Café? Jeje si como no, sin comer nada, Eso nunca.
Llego a la oficina como nueva y sigo con mi trabajo.
Cuando reviso todo y le saco fotocopias veo algo aquí que no me cuadra y es la firma de Mihail Johnson, parece falsa...
Pero para salir de dudas busco su firma en algunos negocios que ha tenido y son iguales, pero hay algo que es distinto... Parece como si la copiaran...
Reviso bien los papeles y habla de asociarse como negociantes y eso le hace bien a esta empresa, hace que crezca más y ambas ganan por los dos lados… Pero...
Es la primera oferta que hace la empresa de Mihail Johnson son personas muy creidas como para asociarse con una empresa de marketing es realmente raro...
Aquí no se habla ni de reunirse ni nada de eso, sólo se pide la firma del jefe primero... Y luego... Nada...
- Señor de Lucas.
Lo llamo.
¿- Ahora que quieres?
Pregunta con un suspiro.
-Hay un problema.
Él respira y me observa con sus ojos amarillos cafés.
¿- Cuál es el problema?
-Lo quieren estafar.
¿- Que?
Espero que les gusten.