- ¿Tienes monedas? Esa había sido la primera frase dicha por Rowan a penas estuvimos arriba de su auto, lo cual llamó mi atención. Era una pregunta extraña, hasta que vi dónde se supone que íbamos: "Video-manía". El chico a mi lado estacionó en frente del luminoso cartel y el ruidoso y brillante frente del local de videojuegos y todo quedó claro para mí. Este lugar siempre me había gustado, desde que era niña: tenía videojuegos de todos los tipos, desde los viejos con palanquita y botones donde podías jugar juegos clásicos como Mortal Kombat o Tetris, hasta los más modernos como juegos de "realidad virtual". También tenía una especie de patio de comidas donde vendían todo tipo de variedad, como pizza, tacos, hamburguesas, ensaladas y demás y, al fondo, había mesas de billar y de boliche.

