Despertarse por los rayos del sol (entrando por la ventana que olvidé cerrar antes de dormir) no es divertido en absoluto, hoy no tengo clases temprano y me encantaría seguir durmiendo. Dispuesta a no permitirle a esa pelota de gas que me gane, hago el ademán de levantarme, solo para notar que me es imposible, porque me están reteniendo por la cadera. Un brazo grueso me está agarrando por ahí y, el susto que me llevo por ese hecho, me hace saltar como idiota, cayendo al piso de cara. Qué hermosa forma de despertar, en serio, se los recomiendo... - Maldita sea mi suerte, ¿es que no puedo tener una mañana normal nunca? Agradecería, aunque sea, un solo despertar tranquilo sin tener que saludar al suelo con tanto amor. - ¿Con quién hablas? - ¡AAAAAAHHHHH...! ¿Qué demonios? ¡Rowan, no me asu

