Me siento rara, ese es mi primer pensamiento cuando mi mente comienza a despertarse y a salir del sopor del sueño profundo en el que he estado. No tengo idea de cómo explicarlo, pero así me siento. Nuevamente, he podido dormir sin pesadillas que me hagan despertar de golpe de madrugada, sobresaltada, sudando frío y buscando heridas mortales por mi cuerpo. Sin ver a la gente que amo, morir brutalmente frente a mis ojos sin poder detenerlo, sin escuchar esas voces que me retumban en los oídos hasta, por poco, hacerlos sangrar, repitiendo la misma frase una y otra vez: "tienes que elegir". No, hoy no ha habido nada de eso y estoy feliz de que así sea. A medida que los segundos pasan, me vuelvo cada vez más consciente de mi propio cuerpo despertando y de lo que se encuentra a mi alrededor, ha

