Duermo profundamente después de darle una paliza a Yuren al Monopoly. Sigo siendo la campeona reinante. Me despierto de golpe y veo la luz temprana de la mañana filtrándose por una rendija de las gruesas cortinas de terciopelo rojo oscuro. Me froto los ojos y miro el reloj inteligente en mi muñeca. Cuando la pequeña pantalla se ilumina con la hora, entrecierro los ojos; es demasiado brillante para ser tan temprano. Tras un momento, consigo distinguir que ya pasan de las siete, y me deslizo fuera de la cama. Voy al baño, me lavo y me cepillo los dientes. Me pongo una camiseta sencilla y unos shorts. Yuren quizá todavía no se haya despertado, ya que es temprano. Decido explorar un poco más la casa segura. No me he aventurado muy lejos. Digo casa, pero está claro que es mucho más gr

