Capítulo V

1722 Words
Después de cabalgar por aproximadamente veinticinco minutos, la velocidad comenzó a disminuir; Annelise levantó la vista, estaban en medio del bosque... ¿Cómo haría para regresar? Miró hacia el frente, no muy lejos de ellos se encontraba una pequeña aldea; las casas se veían bastante sencillas y pequeñas, estaban construidas con materiales como la madera, paja y piedra, ¿Ahí vivían? Las pequeñas casas parecían frágiles, le daba la impresión que se caerían en cualquier momento. Algunas estaban iluminadas, otorgándole un aspecto pintoresco y cálido al lugar. El caballo se detuvo completamente; Fredrick bajó de un salto y le ofreció su mano para ayudarla a bajar; sin embargo, su atención se desvió hacia Christoph que se acercaba a ellos con una sonrisa. La fina tela que cubría la mitad de su rostro ya no estaba; observó a Christoph de manera detenida; era un joven demasiado apuesto, que pena que tuviera un carácter tan horrible. Rodó los ojos y separó su mirada de él en cuanto sus miradas se cruzaron, ¿Para qué mirar a un ser tan horrible? - ¿Qué tal estuvo el viaje? - Cuestionó burlón, sin desviar su atención de Annelise. - En realidad me fue bastante bien - Respondió Fredrick con una amplia sonrisa mientras se retiraba la tela que cubría la mitad de su rostro. Christoph se carcajeó al escucharlo, llevó la mano derecha hacia su frente para después acomodar su cabello y dirigir su mirada a Annelise. - No te creo nada - Sonrió burlón. - En verdad, no tuve ningún problema con ella - Miró a su hermano con superioridad. - Me estas mintiendo, es una fiera. - No tengo por qué mentirte - Se encogió de hombros - El trayecto estuvo muy bien. - Que bien por ti - Se acercó mucho más hasta que se encontró pegado al caballo - Vamos, abajo - Con su cabeza le indicó el suelo. Ella decidió ignorarlo, ni siquiera le dirigió la mirada. Prefería lidiar con su hermano que con él. Su atrevimiento enfureció a Christoph, sin avisarle la tomó por la muñeca y tiró con fuerza para bajarla del caballo. - Te dí una orden - Gruñó mientras la jalaba. Todo ocurrió tan rápido, ni siquiera le había dado la oportunidad de reaccionar para caer bien. - ¡Hey! - Empujó a su hermano con furia - ¿Qué te pasa Chris? - Se acercó a ella rápidamente y se acuclilló para estar a su altura. - Tanto que tenías el deseo de caerte, ¿No? - La miró enfurecida - Pues deseo concedido - Basta, Chris - Elevó la voz muy molesto. La respiración se le cortó al momento de la caída; todo su cuerpo dolía, pero especialmente su cadera y su tobillo derecho. - ¿Dónde te duele? - Cuestionó Frederick preocupado. El rostro de Annelise estaba completamente deformado por el dolor: sus ojos estaban cerrados con fuerza, su mandíbula estaba apretada, su respiración estaba inestable y las lágrimas no dejaban de bajar por sus mejillas. ¿Qué debía hacer? Jamás había presenciado una situación como aquella, y mucho menos era médico. - Déjale está bien - Christoph miró con desinterés la escena que estaba montando Annelise, ¿Por qué su hermano era tan tonto y le creía? Era evidente que estaba exagerando; esa ridícula princesita necesitaría mucho más que esa torpe actuación para hacerlo sentir mal. - ¿Dónde te duele? - Insistió nuevamente, ignorando las palabras de su hermano. - Te he dicho que está bien, no entiendo cómo te dejas convencer por esta actuación tan mediocre - Se agachó, tomó a Annelise por la muñeca y la puso de pie. - ¡Ay! - Se quejó al sentir un intenso dolor en su tobillo derecho; vencida por su peso y el dolor se dejó caer nuevamente al suelo. - Basta, Chris - Se levantó para enfrentarlo. - No te metas - Empujó a su hermano con furia y se agachó para conectar su mirada con la de Annelise - ¿Le duele algo a la princesa? La miró con una sonrisa burlona. - Basta, te estás pasando - Tomó la camisa de su hermano y conectó su mirada con la de él, ambos estaban furiosos; Christoph porque su hermano apoyaba a Annelise, y Frederick porque Christoph se estaba pasando con los malos tratos. - Ella es mía, puedo hacer lo que me plazca con ella - Miró con desdén a Annelise. - Deja de decir tonterías, Chris. Déjala en paz, creo que es suficiente con traerla aquí. Christoph se soltó del agarre de su hermano y se acercó a Annelise. Se agachó para tomar de nuevo su muñeca, pero se detuvo al ver sus ojos llenos de lágrimas; ¿Por qué tenía esa expresión?. Se incorporó y se acercó a su hermano. - Levántala - La señaló. Frederick se acercó a Annelise y se puso de cuclillas, conectó su mirada con la de ella y le sonrió con ternura. - ¿Crees que puedes ponerte de pie? - ¡Claro que puede! - Cruzó los brazos sobre su pecho. Frederick dirigió la mirada hacia su hermano, para advertirle que se limitara con sus comentarios. - Me duele - Respondió con la voz rota: sus ojos estaban llenos de lágrimas, su labio inferior temblaba, y su pecho subía y bajaba con rapidez. - ¿No te puedes poner de pie? - Annelise negó con la cabeza mientras mantenía la mirada en el suelo - Te llevaré a la enfermería - Sonrió para intentar tranquilizarla - Ya verás que pronto te pondrás muy bien. Frederick se levantó; inclinó la espalda, pasó sus brazos por debajo de las rodillas y Annelise y la levantó. Se sorprendió cuando sintió que ella pasaba sus brazos por su cuello y escondió su rostro entre su pecho y su cuello. - ¿Cómo se te ocurre? - Cristoph cuestionó molesto, aunque no levantó la voz - ¿Por qué vas a llevarla a la enfermería? Ludwig debe estar muy ocupado tratando a los heridos del día de hoy. - Nadie se ha lastimado, podrá atenderla sin ningún problema. - Te permití que la levantaras, pero eso no cambia su lugar aquí. Ella es una rehén. - No debiste lastimarla de esta manera, lo mejor será que Ludwig la revise. Además ella no debía estar aquí, tenerla en este sitio puede meternos en problemas. - La traje porque quise, porque soy más que un perro siguiendo órdenes; creí que traerla era lo mejor. - Al menos debiste tratarla mejor, ¿Cómo se te ocurre lastimarla de esta manera? ¡La tiraste en dos ocasiones! no puedes esperar que se encuentre de maravilla después de eso. Al menos permite que la revise el médico, ella no cometió los errores de sus padres. Annelise despegó su rostro del cuello de Frederick y prestó atención a la conversación de ellos dos, ¿De qué estaban hablando? ¿Qué tenían que ver sus padres con esas personas? ¿Qué errores pudieron cometer? - No voy a permitir que nuestros limitados recursos se vayan en atenderla - La señaló enfadado. - No tenemos de otra, eso debiste pensarlo antes de lastimarla a este grado. - Eso lo dices porque contigo se comportó, cuando estaba conmigo se comportó como un animal. - Eso no justifica tus acciones, yo no tuve que lastimarla, para que > - La acomodó sobre sus brazos y continuó - Además, creo que nadie aceptaría ser secuestrado con gusto. - No entiendo por qué la defiendes - La miró con desdén, provocando que escondiera su rostro en el cuello de Frederick - Pareciera que estás de su lado. - No lo estoy, y lo sabes. Simplemente no entiendo por qué la trataste de esta manera, sabes que no apoyo este tipo de tratos con nadie. - Te recuerdo que quién está a cargo soy yo, no tienes ningún derecho de reprocharme - Respondió furioso al no saber que responderle a su hermano. - No lo estoy haciendo, simplemente te estoy dando mi punto de vista. - Pues nadie te la pidió. - De acuerdo; solo me gustaría aclararte una cosa más antes de irme. No es su culpa lo que está ocurriendo, no te desquites con ella - Cuando vió que Christoph estaba por hablar continuó - Y antes de que me lo digas, no estoy de su lado, simplemente no entiendo tu comportamiento, jamás te había visto así. Estoy contigo, pero no por que seas mi hermano voy a tolerar o permitir que maltrates a una persona que es inocente. Dicho esto, Frederick se alejó de su hermano; cada vez se adentraba más en la aldea, por lo que se presenciaba una mejor luminosidad. Annelise despegó su rostro del pecho de Frederick y levantó su mirada; la mitad inferior de su rostro aún estaba cubierta por la tela de color n***o; sus ojos azúles no estaban llenos de odio como los de Christoph. ¿Cómo podían ser hermanos? Frederick era mucho más amable y sensato; extrañamente se sentía un poco más tranquila y segura a su lado. Sus lágrimas habían disminuido y comenzaba a hipar. - ¿Tengo algo en el rostro? - Cuestionó Fredrick sin dirigirle la mirada. Se había percatado de la intensa mirada de Annelise, y si era sincero, eso le incomodaba un poco. - Lo... Lo siento... - Bajó la mirada avergonzada, ¿Por qué había sido tan obvia al mirarlo? Frederick miró en silencio a Annelise, tenía la mirada baja... ¿Por qué lo estaba mirando de esa manera? - No me gustaría que te confundas, te he ayudado porque no me gusta ver cuando los más fuertes abusan de los débiles. Mi hermano se descontroló y consideré oportuno intervenir para evitar que te lastimara más. Me pareció que te confundiste cuando me pediste mi ayuda para escapar, pero no puedo ayudarte. Lo único que puedo hacer por tí es interceder de vez en cuando, pero no soy tu amigo. Decidió aclarar sus acciones a Annelise; su lealtad estaba con su hermano y con su gente, no iba a fallarles o traicionarlos de ninguna manera. La ayudaba porque la vió vulnerable, porque al verla tan frágil sintió una punzada en su pecho, pero eso no quería decir que de ahora en adelante sería su salvador.
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