Después de esa extraña, pero tentadora propuesta; Heinrich se alejó de ella y salió a buscar a Christoph. En su ausencia había pensado demasiado la posibilidad de aceptarla, quería, de verdad que quería no sentir nada de culpa y aceptarlo de inmediato; pero el recuerdo de sus padres se lo impedía, no tenía idea de qué hacer. Dos minutos después los vió ingresar a la cabaña, ambos estaban demasiado animados, una radiante sonrisa decoraba sus rostros; le costaba trabajo asimilar el hecho de que Heinrich estuviera tan unido a él, ¿cómo podía? si, él era un criminal. Ambos permanecieron de pie frente a ella y sintió cómo sus manos comenzaron a sudar debido al nerviosismo; pasó su mirada del rostro amable de Heinrich, al rostro serio de Christoph. Era evidente que ella no le agradaba ni un

