Primera parte: El rastro del origen Perla se despertó temprano. El sol filtraba su luz tibia por las cortinas de lino del hotel boutique donde se alojaba. Bajó a desayunar un café con pan dulce, mientras en su mente solo había una cosa: encontrar a su abuela biológica, Ana Lilia Reyes de Montemayor. La dirección estaba ubicada en un pueblito llamado San Felipe del Agua, en las afueras de Oaxaca. Pidió un auto de alquiler, preparó un bolso con lo esencial, y partió rumbo al sur. Durante el viaje de horas, fue repasando mentalmente todas las veces que sintió que no encajaba, todas las preguntas que sus "padres" nunca le respondieron. Ahora, cada duda tomaba forma y sentido. Al llegar, se encontró con un paisaje de callecitas empedradas, casas de adobe y bugambilias trepando las paredes. T

