CAPÍTULO 44 - Bruja

1937 Words

Me levanté triste y debía de ser fuerte, ahora más que nada, porque pasaré muchas horas en casa de mis padres mientras se realizan los preparativos de la boda. Me arreglé, me hice una trenza en el cabello, tomé los guantes, el paraguas, mi ridículo y un abrigo. Bajé a desayunar. —Buenos días. Gracias, Clementina. —saludé. —Buenos días, milady, ¿cómo amaneció? —Igual, sin ninguna novedad, ¿te regañaron? —La miré—. Ayer le pedí que no lo hiciera. —Me comentó algo, pero no me regañó, se asombró. —Buenos días. —Eduardo ingresó a la cocina, ellos rara vez entraban a ese lugar de la casa. —Buenos días. ¿Cómo se siente el nuevo prometido? —Le dediqué una sutil sonrisa. —Muy bien, cuñada. —miró a Clementina—. Tengo mucha hambre. —Ya le llevo su desayuno. —Mi cuñado me miró. —¿Por qué tan

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