Demoré más de lo debido, arreglándome. El vestido que había escogido era uno de los que mejor me quedaba, aunque el azul de hace una semana era mi favorito, este también servirá para la ocasión, y esa era verme deslumbrante. Suspiré ante el espejo, me veía bien. Caminé hacia al balcón, no tardarán en llegar, sin embargo, quedé sorprendida, al ver sus caballos amarrados en el lugar especial para hacerlo quienes nos visitaban. ¿Tan distraída estaba qué no los escuché llegar? Mis manos comenzaron a sudar. ¿Por qué Manuela no me aviso?, ella ya se encontrará con ellos, ¡Diantres! ¿Qué hago?, y si bajo como si nada… No, mejor no, esperaré como buena dama. Eso sería muy evidente y no dejaré al descubierto mis anhelos. Nuestra habitación quedaba al frente de la entrada, se percatarían que b

