Se levantó tirando la servilleta, no le presté atención, ignoré su comentario, continué desayunando. Se alejó, dejándome sola, los ojos se humedecieron, pero me contuve. —En la noche. —susurré. Al terminar caminé la casa, conociéndola, admirándola y descubriendo el maravilloso talento del carpintero contratado por Antonio. El color blanco y madera predominaba, supongo que ese fue el único requisito de su parte, le gustaba mucho el color blanco. En el estudio había un enorme cuadro de Capricho labrado en alto relieve de color blanco en madera. Era hermoso, lo admiré por un largo tiempo, también predominaba los ventanales grandes. Había unos candelabros torcidos adheridos del marco de la chimenea. —¿serán por la moda?— Uní mis cejas, no me gustó, pero no los enderecé, no era mi casa, hab

