— Sí, eso lo sé, bueno, yo creo que podemos volver a entrar, Betty ya estaba a punto de servirnos la cena, aunque la verdad, creo que voy a tener que excusarme contigo y con Esther, no tengo muchos ánimos como para sentarme a cenar ahora, le pediré a Betty que me lleve la cena a mi habitación si no es mucha molestia — le digo a mi padre. ¿La verdad era que yo no quería tener que volver a sentarme al lado de Belinda después de aquel momento tan incómodo que me hizo pasar en el comedor, me estaba dando cuenta de cómo era su personalidad con tan pocas horas de habernos conocido, y lo cierto es que no me gustaba para nada, no entiendo como era que alguien como yo, siendo tan diferente como era ella, había sido capaz de escoger como a su luna, que entonces me había vuelto loco? ¿O quizás se t

