Capítulo 5

1055 Words
— Padre, no te molestes, ¿Por qué no te quedas a acompañar a la madre de Belinda aquí, y yo me encargo de llevar a Belinda a buscar su nueva habitación? — le digo a mi padre, fue muy extraño, en un principio, no quise decir nada, si lo pensé, pero me contuve antes de querer dar mi oferta, sin embargo, hablé únicamente por puro impulso porque algo dentro de mí ansiaba con ganas estar a solas con Belinda. Para mi suerte, Belinda y mi padre han aceptado. Belinda se ha puesto de pie, y hemos caminado juntos hasta comenzar a subir las escaleras que nos llevaban al segundo piso, el segundo piso era el lugar de la casa que instalaba las habitaciones. Belinda y yo caminamos en silencio, pero mientras que lo hacíamos, estando al lado de ella, pide sentir una aura de tranquilidad, de paz, de comodidad, estas sensaciones eran algo que nunca me había llegado a suceder con ninguna otra chica. ¿Será ella mi luna? Fue la pregunta que se me vino a la cabeza al cuestionarme por esto. Llegamos a la que es su habitación, y portándome como todo un caballero, le abro la puerta de la habitación que está cerrada. Ella se queda callada, solamente se dedica a mirar a su alrededor, parecía que estaba conociendo su nuevo hogar. — ¿Te gusta? — Le pregunto. — Sí, está preciosa, es mucho más grande y elegante que la que tenía en mi otra casa — dice ella sin dejar de admirar todo lo que había a su alrededor. Sonrío agradeciendo que al menos se sentía muy a gusto con su nueva casa, y que era probable que no quisiera irse de aquí, que no quisiera irse de mi lado. — Belinda… Yo, Max Howard, te elijo a ti como a mi luna. ¡Sin querer, he hablado en voz alta, y maldición! He escogido a mi luna tan pronto sin el consentimiento de la diosa luna. ¿De inmediato, Belinda voltea a mirarme con una cara de terror que yo mismo comprendí, estaba espantada, y quién no lo estaría si llegara a una nueva casa, por qué su madre ha sido escogida como la luna de un alfa de muchos años, y más encima, su hijo rápidamente escogía a quién ahora es su hermanastra como su nueva luna? — ¿Qué? — Dijo ella finalmente. — Yo… te elijo a ti como mi luna — le digo haciendo de lado la idea de la vergüenza, esperando a ver como ella reacciona. Pero su reacción no me impactó, supuse que era la que tenía que hacer. Ella se río, se río a carcajadas tan fuertes que provocaron que mis mejillas de inmediato se ruborizarán. ¡Mierda! ¡Lo he arruinado todo! — ¿Yo? ¿Tu luna? ¿Qué estás loco? ¡Acabo de llegar aquí! ¡No puedes simplemente verme y decirme que soy tu luna! — dijo ella con tono de voz burlón. — ¡Soy el alfa de esta manada! ¡Los alfas tenemos derecho a escoger a nuestras compañeras! Le digo quejándome y haciéndome el valiente ante sus burlas. — No cariño, no te confundas, eres el alfa principiante, estás aprendiendo a ser un alfa para cuando tu padre te ceda su lugar, mientras tanto, no eres nadie, ni te creas, no voy a ser tu luna, te rechazo, y si quieres que llevemos la fiesta en paz, tendrás que hacer como que tú y yo somos un par de fantasmas en la casa porque no vamos ni a dirigirnos la palabra, ¿Te quedó claro? — dice Belinda sonando completamente convencida ante su decisión. Trago saliva y asiento con la cabeza, sí que era una chica difícil, y que ella me haya rechazado al haberle pedido que fuera mi luna, me hacía sentirme demasiado horrible. Que un alfa haya sido rechazado por su luna cuando este la ha escogido, era el peor trago amargo que cualquiera podría tomar. — Que disfrutes tu nueva casa — le digo. Me marcho de allí lo más pronto que puedo antes de que ella siguiera riéndose de mí. Justo cuando quiero irme a cerrar de nuevo en mi habitación, escucho a mi padre llamarnos a Belinda y a mí para cenar. Mis pies regresan a su camino antiguo, ahora, bajo las escaleras lo más rápido que puedo antes de tejer que encontrarme con Belinda en las escaleras, por suerte, llego primero, y veo a mi padre y a la madre de Belinda ya acomodados en sus asientos del comedor. Ellos se han sentado cada uno en las sillas que les dejaban mirarse de frente, era un comedor muy grande, para 10 personas, a pesar de que antes éramos 7 miembros, nunca nos habíamos visto en la necesidad de compartir la mesa con alguien más que fuera diferente a nuestra manada, pero ahora estaba ocurriendo la excepción, ahora, seríamos 9 lobos compartiendo la misma mesa. Para mi desgracia, allí estaría Belinda, mi luna que me ha rechazado. Yo nada más esperaba a que ella no se pusiera en la tarea de decirle a todos lo que yo había hecho, pues aunque fuera el alfa principiante, no me salvaba de la burla por el rechazo de una loba. — ¿Max…? ¿Estás bien? — pregunta mi padre cuando me he acercado a ellos. — Sí, ¿Por qué? — le respondo mintiéndole, sin muchas ganas de sentarme a comer con ellos, pero si no lo hacía, lo más probable era que ellos comenzaran a hacer preguntas, sobre todo mi padre, y eran preguntas que yo no quería responder. — Nada, luego hablamos, mira, te quiero presentar a Esther, mi luna — dice mi padre mientras que abraza a Esther por los hombros. Ella me sonríe, pero no con una sonrisa amable, más bien, era una sonrisa que pude comprender como que ella no se estuviera sintiendo muy a gusto con que mi padre le hubiera abrazado. — Hola Esther, me llamo Max, y estoy feliz de que hayas aceptado ser la luna de mi padre, la verdad no me esperaba que un alfa pudiera tener una segunda oportunidad con otra loba — le digo a Esther sonriéndole de la misma forma que ella lo hizo conmigo hace un rato.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD