Capitulo 30

1914 Words

Arantza Azkarate ​El silencio de mi penthouse se sentía como una entidad física, una sombra que se estiraba desde las esquinas de las habitaciones vacías para recordarme lo que había dejado atrás. Al entrar, dejé las llaves sobre la consola de la entrada y el eco del metal golpeando el mármol me produjo un escalofrío. Estaba agotada. No era un cansancio físico que pudiera resolverse con horas de sueño, sino un agotamiento del alma, como si cada palabra pronunciada en la junta de accionistas y cada estocada verbal intercambiada con Iker me hubieran drenado la energía vital. ​Caminé hacia el baño principal con movimientos mecánicos. Necesitaba quitarme de encima el traje sastre, el perfume de la oficina y, sobre todo, la sensación de la mirada de Iker grabada en mi piel. Me desvestí frente

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