POV Kasia El portazo todavía me retumba en los oídos, incluso cuando el agua me sigue golpeando la piel. Intento recuperar la respiración, pero me cuesta. Me aferro con las palmas a la pared de cristal como si pudiera sostenerme en ella, sintiendo la vibración de mis propios hombros mientras lloro. Me odio. Me odio por llorar, por soltarle semejante mierda después de lo que hicimos, por sentir el vacío de su ausencia cuando apenas se acaba de ir. Yo no debería sentir este dolor dentro de mí, no me debería afectar lo que le pedí, porque eso era lo que quería, ¿no? Pero la maldita soledad me pesa como plomo y me siento como si su partida hubiera arrancado algo dentro de mí. Solo le pediste que saliera del baño, Kasia. No es para tanto. Respiro hondo, o al menos lo intento. El pecho me q

