Siento la sangre caliente, la impotencia me arde en la piel. Las ganas que tengo de enfrentarla, de mandarla al carajo, de alejarme de ella y acabar con esto de una maldita vez, cada vez me cala más en los huesos. Toda mi vida me he topado con personas miserables, abusadoras, crueles y con falta de empatía. Pero jamás he deseado arremeter contra todas esas personas como estoy deseando golpear a Odette. Debo controlar mi respiración para no perder los estribos y mandar todo a la mierda por mis propias emociones revueltas. Desde que me lanzó desde la zona exclusiva esa mirada para ir con ella, la rabia me bulle en las venas. Desde que me dijo que era momento de irnos, que lo que vinimos a hacer ya estaba hecho, deseo sacarle a punta de golpes una maldita explicación que me ayude a entende

