Hasta el último suspiro. Capítulo 14. Pasamos un momento a casa de Alan para arreglarnos, queríamos resarcir de alguna manera la patética experiencia que tuvimos durante nuestro paseo a la playa; Alan me condujo a su habitación, y una vez ingresar fue inevitable contener el volcán de pación que se desataba con el contacto entre nosotros. Sus besos intensos me provocaban una sensación descomunal, lo amaba tanto que el solo hecho de tenerlo cerca era suficiente para olvidarme de todo y dejarme llevar. - Me encantas –susurró. - Y tú me encantas a mí, guapo –contesté con la respiración entrecortada. - Me sigo sintiendo mal por el mal rato que tuviste que pasar en la playa por culpa de ese, bueno, ni para que mencionarlo –comentó. - Ya no hablemos de eso bombón, no vale la pena ni record

