Hasta el último suspiro. Capítulo tres.

1612 Words
Llegamos a la universidad y todos nos miraban sorprendidos, los dos éramos muy populares y por lo tanto todos nuestros amigos y compañeros del campus estaban incrédulos ante lo que sus ojos veían, pues Alan y yo éramos completamente distintos, él era un deportista, amante de la tecnología, en cambio yo, amaba la moda y el glamour, no obstante cuando el amor llega, no hay nada que se pueda hacer, y así seamos totalmente opuestos terminamos atrayéndonos hacia la persona que creemos es la correcta. – ¿Te diste cuenta de cómo nos miran todos? – le pregunté. – Claro, me tienen envidia porque estoy con la chica más bella de toda la escuela, del planeta y del universo también – dijo con su particular sentido del humor. – Estoy hablando en serio, por que te lo tienes que tomar todo siempre a broma loquito–. – Pues porque es mejor reírse de todo hermosa, para qué sufrir si se tiene tanto porque vivir y disfrutar, ahorita estamos aquí y mañana quién sabe, así que es mejor pasarla bien, y yo quiero pasarla muy bien, y ser feliz contigo hasta que seamos viejitos – contestó con esa sonrisa de príncipe azul que me ponía a temblar cada vez que la veía. Nos sentíamos muy felices, estábamos aprovechando al máximo los minutos que nos quedaban antes de nuestra primera clase, cuando de repente se acercaron Elena y Pablo, el saludo muy amablemente, tan alegre y carismático como siempre, pero Elena tenía cara de pocos amigos, me fulminaba con la mirada y tal pareciera que quisiera desaparecerme, yo no le di mucha importancia, pues pensé que se trataba simplemente de los típicos celos de amigos. – Alan, veo que ya estás mucho mejor, a la salida tenemos pensado ir al lugar que tanto nos gusta, ¿vienes? – dijo Elena. – Me parece un buen plan, pero iré solo si Mariam viene con nosotros – respondió. Los ojos de Elena se desorbitaron, no se esperaba esa respuesta por parte de Alan, seguramente lo que dijo lo hizo con la intención de hacerme sentir mal y que él me dejara para irse con ella, pero como no se le concedió el gusto, su molestia era bastante evidente. – Dime por favor que vendrás con nosotros hermosa – me pidió Alan. A pesar de qué sabía que pasaría un rato incómodo, no pude negarme, así que tuve que aceptar, aunque de verdad sería un gran sacrificio estar al lado de la bruja de Elena. – Claro, iré con ustedes, ¿pero puedo invitar a mis amigas verdad? – propuse de repente. – Que genial, vas a tener que presentarme a tus amigas, las dos están guapísimas y me encantaría conocerlas – intervino Pablo. – Les vas a caer muy bien estoy segura, bueno ahora tengo que dejarlos, voy a mi clase – dije sin mucha emoción. Me estaba yendo cuando sin esperármelo, Alan me tomo por la cintura y me dio un tierno beso en los labios, acción que me gustó muchísimo, sobre todo al ver la expresión en el rostro de Elena, quien no soportaba la idea de qué él estuviera cerca de mí. Mis amigas ya estaban en el salón de clases, habidas como siempre de qué se los contara todo, las saludé y por supuesto le di los pormenores de lo que había pasado. – Todo estaba muy bien, Alan fue por mí a mi casa y venimos juntos a la universidad, pero en la entrada nos encontramos a sus amigos, Pablo el chico que siempre está con mi novio, y la insoportable de Elena, a la que parece que no le gustó para nada que él y yo estemos juntos – les conté. – No le hagas caso, esa tipa es una pesada, todo el tiempo está presumiendo y creyéndose mejor que los demás – señaló Annie. – Tu disfruta tu felicidad amiga, no dejes que nadie te la eche a perder – dijo Natalia. – No sé qué haría si no las tuviera a ustedes, y a propósito, nos invitaron a la salida a un lugar donde siempre se reúnen, y por supuesto que ustedes vienen conmigo –. – Pues claro, ya sabes que adonde va una vamos todas –. – Hasta crees que te vamos a dejar sola con esa bruja, allí estaremos, las dos mosqueteras al rescate – soltó Annie con su increíble estilo para decir las cosas. Las clases transcurrieron sin mucha emoción para mí, ya que todo el tiempo estaba pensando en Alan, esperaba que a él le estuviera pasando lo mismo, me encantaba tenerlo tan cerca, lástima que no estaba en mi salón y que no compartíamos las mismas clases, el estudiaba algo completamente opuesto a mí, pero la verdad es que no tenía importancia, lo único que me interesaba era que siempre podría verlo aunque sea un ratito dentro del campus. Estaba absorta en mis pensamientos cuando de repente entró un mensaje de texto a mi celular, y vaya que me lleve una sorpresa cuando me asomé a la pantalla y vi de quién se trataba, tal como si me hubiese leído el pensamiento, Alan me estaba escribiendo. Mi corazón dio un vuelco y todos mis sentidos se dispararon al instante, empecé a leer con manos temblorosas y obviamente mis amigas se dieron cuenta por el cambio en la expresión de mi rostro de lo que estaba pasando. – Te vi en la mañana y ya quiero verte otra vez – escribió. – También yo, pero por ahora guarda ese celular y concéntrate en tus clases – lo reprendí. – No puedo, todos mis pensamientos los ocupas tu – dijo. – Nos veremos a la salida, ahora termina tu clase que te van a regañar –. – No me importa si estoy hablando contigo, pero está bien, te haré caso, nos vemos en un ratito hermosa – se despidió. Parecía que los minutos eran eternos, toda la clase estuve distraída, el maestro me hizo algunas preguntas a las cuales titubeé al contestar, todos mis pensamientos los ocupaba él y sólo él, era increíble como en tan poco tiempo se había vuelto el centro de mi mundo, poniendo en segundo lugar incluso a mi carrera, nada ni nadie había sido más importante que mis estudios, pero en ese momento no sabía que era lo que me estaba pasando, el amor había tocado mi puerta, y sin duda había entrado haciendo toda clase de estragos en mi interior. Por fin salimos y mis amigas me retocaron el maquillaje y me arreglaron el cabello, típico de ellas, querían que luciera espectacular para que Alan se quedara impresionado al verme. – Así estás perfecta, pareces una estrella de cine y tu galán se va a quedar estupefacto cuando te vea – dijo Annie. – Ni siquiera sabemos adonde iremos, y ustedes han hecho que me colgara hasta el molcajete– les dije. – ¿Y qué quieres?, que la bruja de Elena nos gane la partida, no, eso sí que no, nosotros debemos ser las más hermosas siempre, por algo estamos estudiando diseño de modas recuérdalo Mariam– me reprendió Annie. – Ya basta, deja de atormentarla, Mariam no necesita mucho para verse espectacular, tiene una belleza natural que ya le quisiéramos muchas – me defendió Natalia. – Eso ya lo sé, pero por si acaso, siempre es mejor prevenir, así que no discutas y sigue mis consejos, nunca te han fallado, así que no puedes quejarte – refunfuñó Annie. Por fin salimos y ahí estaban todos, tal como mi amiga lo había pronosticado, Alan se quedó impactado con tan sólo verme, y eso me gustaba, al final de cuentas si me esmeré tanto en el arreglo era precisamente por él, así que poder constatar con mis propios ojos que el resultado de mi esfuerzo había dado sus frutos, definitivamente era una sensación que no cambiaba por nada. – Uf, estás bellísima mi amor – dijo Alan. Me acerqué a él y lo tomé del brazo, lo cual causó un disgusto inminente a la odiosa de Elena. – Gracias amor, ellas son mis amigas, Natalia y Annie– comenté. Pablo estaba encantado, pues se moría por conocerlas, así que saludo de manera efusiva y haciendo gala de todo su acostumbrado galanteo. – Ya Pablo, cierra la boca que se te van a meter las moscas – se burló Alan. – Deja de ponerme en evidencia bro, que tú estás igual o peor que yo, si pudieras ver la cara de tarado que tienes justo en este momento no te estarías burlando – contraatacó Pablo causando las risas de todos. – Como veo que no podemos ir solo nosotros tres como siempre lo hacemos, le pedí a Tony que también nos acompañe, espero no haya problema – despotricó Elena dejando salir todo su veneno. – Por nuestra parte no hay ningún problema, y tienes que acostumbrarte querida, ahora Mariam es la novia de tu amigo y adonde vaya él también irá ella, y nosotras también estamos incluidas en el paquete, porque si no te has dado cuenta, somos inseparables – respondió Annie poniéndole en su lugar. Cómo los ánimos ya se estaban poniendo un poquito intensos, sugerí que mejor nos fuéramos para evitar cualquier tipo de confrontación, esperaba que este fuera un buen plan y que las cosas no terminaran complicándose aún más, pero de lo que si podía estar segura, es que yo si la pasaría genial, ya que estaba junto al chico de mis sueños, y nada de lo que hiciera Elena podría afectarnos, o bueno, al menos eso era lo que yo creía.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD