Hasta el último suspiro. Capítulo 22. Alan durmió por varias horas, y por más que el señor Ernesto le dijo que me fuera descansar, la verdad es que no quise dejarlo solo, quería estar su lado, me dolía la idea de qué él pudiese despertar y no encontrarme allí, en esos momentos era cuando más necesitaba de mí y pensaba estar con él a todas horas. Por fortuna, podría recostarme en la habitación, los ojos se me cerraban de sueño, pero hacía lo posible por mantenerme despierta. Mis amigas demostraban su increíble solidaridad, cuando me enviaban mensajes y cosas que podrían distraerme durante el tiempo de espera. El sedante seguía causando su efecto en mi guapo, se veía tan pálido y desmejorado, en ese momento no era ni la sombra del muchacho jovial y alegre que siempre hemos visto, me preocup

