Mia se quedó sentada en la cama mientras abrazaba sus piernas y veía fijamente la puerta la cual había sido trancada con una silla porque no quería que su padre entrara al cuarto, el pestillo no sería suficiente pues el hombre tenía las llaves de todas las puertas y si se le antojaba podía abrirla, no tenía ganas de quedarse en la casa, necesitaba un par de oídos más y pensó que debería ir a una sesión urgente con su psicólogo, pero se había quedado sin celular pues el aparato se hizo pedazos en algún momento de la correteada que le dieron, estiro las piernas y se bajó de la cama de un solo salto corriendo hacia su tocador donde tenía todos sus ahorros en una alcancía que parecía un perfume Chanel, no tuvo que romperlo para sacar nada pues abajo tenía un compartimiento que se podía abrir c

