Por la mañana, Mia fue despertada muy temprano pues su padre la solicitaba con urgencia en su casa y es que finalmente había conseguido rescatar a Isabella, todos estaban en casa y solo faltaban ellos dos así que Mia tuvo que correr para ponerse el uniforme, Julien podía cambiarse por su cuenta, pero al final necesitaba un poco de ayuda con ciertos botones y las agujetas de los zapatos. — ¡Estamos listos! — dijo Mia en un jadeo cansado al llegar a la cocina. —No era necesario que corrieran, yo conduzco como una tortuga. — Jace sonrió mientras lanzaba las llaves al aire. — ¿Tu nos llevaras a casa? — preguntó un poco confundida. — Si, los pasaré dejando a su casa y después me iré a mi trabajo, tengo tiempo de sobre para eso. — volteo a ver a su madre llegar. — Espero que tengan cuidado,

