amigas

1328 Words
Emily El regreso a casa es silencioso, mi padre ha estado con el ceño fruncido moviendo sus dedos en el móvil desde que se subió. Ni me atrevo a preguntarle que pasó en esa fiesta, pero sea lo que sea, tuvo que ser grave para que ni siquiera me diera una mirada en Todo el vuelo. Lo imito y tomo mi móvil escribiendo a lily; “Ya voy de regreso, espero que el fin nos vayamos de fiesta. Creo que llegaré en la madrugada, pero igual iré a clases y les contaré un chisme bueno” Reenvío el mismo mensaje a Cecilia y no se hacen esperar sus respuestas, las muy chismosas les encanta las noticias nuevas, pero no doy detalles, solo las dejo en visto. Me meto en google tratando de encontrar algo o a alguien que se que será imposible, ni siquiera su nombre sé, pero ¿Por qué? ¿Qué hago buscando a ese imbécil? A menos que lo quiera muerto, mi padre no aprobaría que ese hombre se acerque a mi. Apago el móvil y vuelvo a agarrar el libro que estaba leyendo cuando veníamos, es lo único que mantiene mi mente ocupada, sino me comeré la cabeza pensando idioteces. Cuando llegamos, efectivamente todo sigue oscuro por ser de madrugada, al entrar en la puerta nos recibe mi Natha, que me da un beso en la frente y la dejo con mi padre que estoy segura descargará el estrés con ella en la cama. Sacudo la cabeza para quitarme esas asquerosas imágenes mentales, y me tiro con el mismo vestido rojo con el que llegué. Mas tarde cuando despierto, me cuesta abrir mis ojos, pero no falto a la universidad, es el único momento donde me siento libre porque no dejan entrar al salón a los matones de mi padre. Casi suspiro con eso. Me meto en la ducha después de quitarme el vestido y aplico mis cremas al salir, opto por usar unos Jeans negros y una blusa de tiras del mismo color, pero me cubro con un sobretodo rojo, mis deportivas no me fallan y mi maquillaje sencillo tampoco. Mis cosas las coloco en mi mochila y salgo Encontrándome a natha, quien me da el desayuno y me saluda con un beso en la frente, pero mi humor se marchita al ver en su brazo un moretón, ella al ver la dirección de mis ojos, me hace un gesto para que le reste importancia, y cuando estoy a punto de decirle algo, la voz de mi padre suena en la sala. —Buenos días— pero no lo saludo, tengo tanta molestia con él, siento que ha cambiado y ya no es el mismo de antes, él no era de golpear mujeres, o de tratarme como lo ha hecho últimamente —Buenos días Mily— repite para mi para obligarme a responder. —Buenos días— saludo cortante y comienzo a comer —Natha tráeme café— le ordena como si nada hubiera pasado —Mily hoy te llevo yo a la universidad. Me hace fruncir el ceño, ¿desde cuando el me Lleva? No tiene tiempo, y si lo tiene, lo emplea en sus negocios. Solo asiento para evitar, y sigo con mi desayuno, pero hay un silencio incómodo que me hace saber el por que me llevará a la universidad. Tomo mi mochila y me voy al jardín para alejarme un poco de allí, porque siento que el aire me falta. No quiero volver a pasar por esto, no quiero tener que pasar por el mismo proceso de siempre, ya estoy cansada de que mi padre tenga que decidir sobre mi vida, y aunque huya, sé que me encontrará igual Bajo las escaleras que dan con el jardín encontrando a algunos hombres que después de estar reunidos comienzan a dispersarse. Se que también temen por su vida, pero me hace verlos a todos como a unos cobardes. Me subo al vehículo que estoy segura que me llevara, y ya Bobby se pone al volante. —Mi padre dijo que también iría, Bob. hay que esperarlo— informo por si no lo sabia, se que le traerá consecuencias si nos vamos sin él. No responde, e imagino que ya sabia —Bob, ¿Por qué en este mundo debe ser siempre así?— me mira por fin desde el espejo retrovisor —nos ven a las mujeres como si fuéramos alguna propiedad que debe ser para alguien en algún momento. —Lo siento mucho, señorita. Esa es su ubica respuesta y la que me confirma que sabe lo que ya presiento, ¿Y ahora quien será ese hombre que se supone me debo casar con el? Mi padre entra en el auto y el silencio es abrumador, mira con ojos entrecerrados a Bobby como si sospechara que estábamos hablando. —¿Y bien?— llamo la atención de mi padre —¿Quién es el sujeto esta vez? La comisura derecha se levanta en una sonrisa que me parece de todo, menos amorosa. —Ya me conoces princesa, créeme que esto lo hago por tu bien, mereces una vida donde te den todo. —¿Quién es?— evito rodar los ojos con su parloteo —Es el hijo del dueño de la mansión a la que fuimos ayer a Utah. Se te iba a presentar después de que tocaras el piano, pero pasó lo que pasó. Me cruzo de brazos sin preguntar nada más, no es como que pueda hacer nada más. Llegamos a la universidad y mis amigas ya están esperándome, ellas no deben saber nada de mi vida privada, creo que me harían a un lado, no aceptarían a lo que se dedica mi padre, por eso mantengo este secreto. Según ellas, mi padre es dueño de algunas empresas famosas como los cosméticos Holly’s que llevan el nombre de mi madre, que ando con mucha seguridad desde que murió mamá porque teme por mi vida, pero las dejo creer eso, es lo mejor. Me saludan con abrazos efusivos y al ver mi cara, la primera en comentar es Cecilia —No deberías haber venido trasnochada— piensa que estoy así por no dormir. —Déjala, no puede estar perdiendo clases— me defiende Lily —Vamos al patio central y nos cuentas todo, luego vamos al salón. Nos sentamos en los bancos y comienzo a contarle todo, o casi todo, le digo que era una reunión de socios de mi padre y me encontré con ese hombre. La boca de Lily está completamente abierta y mira hacia donde está uno de los hombres que me cuida a una distancia prudente —¿Y tu padre no lo corrió? Porque es bastante protector contigo— mira a los lados como si lo que fuera a decir fuese bastante grave —ni siquiera te ha dejado perder tu virginidad. Creo que tiene un chip allí que le indica si alguien te toca Me río por primera vez en la mañana —Tranquila, en algún momento me escaparé y aunque sea un oral haré que me hagan para mantenerme virgen como el quiere, pero con un precioso orgasmo —¡esa es mi chica!— me apoya Cecilia y Lily la fulmina —¡Ay, si! Como si tu fueras muy virgen— rueda los ojos y Lily se pone roja —tranquilas, no peleen y dejemos de hablar de mi vida s****l. ¿Qué hicieron sin mi ayer? —como si hiciéramos algo interesante— se burla Lily —Las aventuras ocurren es contigo. —pues entonces nos iremos este fin de fiesta, quizás sea el día correcto para hacer mis travesuras. Mis amigas se emocionan y sé que puedo contar con ellas, me apoyarían en lo que les pida hacer, así sea seducir al hombre detrás de mi que me cuida. Me río imaginándolas en ese plan, pero ya lo decidí, este fin de semana, es para hacer locuras.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD