Tomé una respiración fuerte. Este maldito doctor estaba matándome por dentro. Jason soltó una risa al verme, mientras que Maxon parecía que quería arrancarle la cabeza. Estábamos en un hotel, y solo había salido de mi entumecimiento gracias al doctor. Él había llegado a la habitación que compartía con Maxon, mi herida estaba abierta y había venido para curarnos, no solo a mí, sino a todos los heridos de la organización, por ser cercana a George fui una de las primeras en ser atendida. Y cuando llegó me había dolido tanto que me curara la bendita herida que salí del shock, solo para gritarle que quitara sus malditas manos de mí. Él no me prestó atención, solo siguió haciendo lo suyo. Me dolía tanto la muerte de mi madre, no había compartido tanto con ella, pero la había querido

