El anuncio de su matrimonio fue un chiste, al menos para Gina. Massimo padre hizo un brindis y después dejo caer la bomba, anunciando que su único y amado hijo, por fin se casaría con una hermosa mujer que de seguro le traería nietos preciosos y fuertes, palabras que acentuaron sus ganas de vomitar. Massimo deslizó el anillo pesado sobre su dedo e intento besarla, pero terminó con sus labios sobre su mejilla, refunfuñando y prometiendo que volvería a tenerla en su cama. Los comentarios repetitivos la están hartando, sobretodo porque vienen acompañados con una insistencia por su exótica belleza y lo bueno que sería pasar sus genes a otras criaturas. Odia que ese sea su único papel en el matrimonio, ni siquiera es un movimiento estratégico, simplemente Massimo tuvo que elegir a alguien

