Cap.3:Es una Zuckerman

1393 Words
Tocó la puerta, escuchó el adelante con su voz gruesa y sensual, la cual debería molestarla mucho en lugar de estar apreciándola y entró, le puso el café en el escritorio y se giró para salir, antes de llegar a la puerta lo oyó quejarse cuando se lo llevó a los labios y se quemó, se volteó para preguntarle con cara compungida: –¿Muy caliente jefe? –Lo hiciste a propósito. –Seguí al pie de la letra sus indicaciones, recuerdo bien que dijo: “me gusta muy caliente” –repitió engrosando la voz para imitar la de él–, estaré afuera por si se le ofrece algo más –intentó salir rápidamente, sin darle tiempo a responder, pero se detuvo al oírle decir: –Sí, se me ofrece otra cosa, encárgate de mandar a reparar mi auto, aquí están las llaves de mi casa y mientras estás allí, puedes desempacar mis maletas y organizar un poco mi guardarropa, me gustan las camisas en perfecto orden de color, mucho cuidado con mis corbatas y los zapatos deben estar relucientes. Antes de voltear a recoger las llaves, rodó los ojos, hizo una mueca, aspiró una gran bocanada de aire, fingió una sonrisa y finalmente le dijo: –¿Tiene alguna mascota que requiera alimentación mientras estoy allí? –No te hagas la graciosa conmigo, anda a hacer lo que te pedí, porque al regresar te tendré otras tareas, así que no demores más de lo debido. Salió bufando, lo que hizo que él sonriera al darse cuenta de lo mucho que la estaba molestando. Reconoció su apellido y esperaba sinceramente que no tuviera nada que ver con sus grandes amigos de la preparatoria. Se dedicó, por fin, a las actividades de ese primer día, reuniendo al personal directivo y gerencial a su cargo para comenzar a impartir directrices. *** Mientras tanto, la pasante había llegado a la fabulosa y moderna casa de su jefe, allí cayó en cuenta de que eran vecinos porque doblando la cuadra estaba su propia casa, abrió la puerta y comenzó a mirar a su alrededor para familiarizarse con el espacio, entonces de pronto salió una señora y ambas se asustaron. –¡Jesús!, ¿quién eres y cómo entraste? –exclamó Maritza. –Hola, soy Becky la nueva asistente del señor Sinclair, él me envió para que mande su auto al taller y además desempaque su ropa, ¿me puede decir cuál es su habitación?, haré eso mientras espero que venga un mecánico de confianza que llamé cuando venía para acá. –Ya yo deshice su equipaje y ordené su ropa. –¿Las corbatas también? –Sí están arregladas en el orden que él mismo me dijo. –Entonces me faltaría solo lustrar sus zapatos. –No es necesario, ya le pedí a Esteban que los limpiara y los dejará muy brillantes, debe estar en eso, él es de mantenimiento y me ayuda mucho. –Así que solo debo esperar para mandar el auto al taller, bueno, eso es excelente. –¿Quieres desayunar?, yo estaba a punto de hacerlo. –Me encantaría porque solo pude ingerir un yogurt y a las carreras. Nuestro jefe es muy exigente. –Es muy buena gente y también estricto en el trabajo, pero creo que eso es porque tanto su padre como su abuelo lo prepararon desde muy pequeño para hacerse cargo de la empresa. –Lo de buena gente creo que jamás lo veré, uy ya llegó el mecánico, ¿me acompaña hasta el garaje, no quiero cometer un error? –Le diré a Julián que vaya contigo, él es el chofer. –Perfecto. El mecánico era el mismo de confianza de su familia, así que solo le pidió que reparara lo del faro y se devolvió a la oficina, al llegar frente a su escritorio escuchó una voz masculina que le resultó bastante familiar, por lo que decidió confirmar si era quien ella pensaba, usando como excusa el aviso de que ya había regresado. Tocó, esperó la autorización para entrar y efectivamente, allí estaba su hermano Owen muy sonriente ya que al parecer tenía una amena conversación con su jefe. –¡Becky!, ¿qué haces aquí? –¿Conoces a mi pasante? –preguntó Dan para confirmar lo que había sospechado desde que supo su apellido. –Pues tu pasante es mi hermana menor –señaló pasando un brazo por los hombros de la chica. –Hola Owen, inicié esta mañana mis pasantías con el señor Sinclair. –¿En serio?, y, ¿qué tal te va?, ¿cómo te trata mi amigo Dan? –Solo llevo pocas horas aquí, pero todo bien hasta ahora. –¿Por qué nunca me hablaste de tu hermana? –¿Por qué crees? –Devolvió la pregunta con una ceja alzada, haciendo reír a su amigo. Dan había estado observándola divertido, ya que le estaba ocultando a su hermano que llevaban todo el rato peleando desde que se vieron por la mañana. –Te entiendo perfectamente Owen, por lo demás claro que nos hemos llevado muy bien hasta ahora y al saber que es tu hermana tendré trato especial con ella. –No es necesario señor Sinclair, solo quiero hacer mi trabajo y conseguir la clasificación necesaria para culminar mi carrera en la rama petrolera. –Tranquila, yo me encargaré de todo –prometió con una sonrisa que Becky no sintió agradable sino diabólica, no supo cómo su hermano no se dio cuenta, porque solo dijo: –Gracias amigo, ahora me retiro porque tengo trabajo, te encargo a mi hermanita entonces. –Nos vemos el fin de semana para ponernos al día, dile a Ethan que perdió la apuesta del sábado y que lo espero para que pague, jajaja. –Seguro, nos vemos entonces. Adiós mi chiquita, pórtate bien –le pidió a su hermana al momento de despedirse con un beso en su frente. –¿Mi chiquita?, confirmado eres una niñita mimada y no solo por tu padre. ¿Por qué no mencionaste nada del choque? –expresó al quedarse solo con ella. –Porque ese es mi problema y lo voy a resolver, por cierto, ya su auto está en el taller. –Espero que sea un lugar especializado, no quiero piratas poniendo sus manos en mi auto. –Ni siquiera me voy a molestar en responder ese comentario tan desagradable. –En una hora debes acompañarme a una reunión muy importante, donde espero que intervengas exponiendo tu punto de vista sobre la propuesta que me harán, te envié por correo los detalles, prepara un resumen y tus impresiones. –Sí señor. Le había hablado con la mirada atenta a unos documentos que tenía sobre su escritorio, pero cuando escuchó su respuesta fijó sus ojos en la espalda de la chica, mejor dicho, en su bien formado trasero que llenaba de forma tentadora los pantalones que lucía ese día. Asistieron a la reunión en el vehículo de la empresa conducido por el chofer asignado para presidencia, en la misma, Becky destacó interviniendo, discutiendo y aclarando puntos esenciales para la negociación; Dan sonreía satisfecho, pensando que era una excelente aliada. Eran cerca de las siete de la noche cuando regresaron al edificio de oficinas, subieron al ascensor con signos de agotamiento, el estómago de Becky gruñó y ella solo se palmeó el abdomen diciendo en voz alta: “Tranquilo ya vamos a la casa y nos comeremos un rico filete”. –¿Cenarás un filete? –Sí, ¿por qué? –Pensé que las chicas como tú cenaban ensaladas insípidas. –No sé bien a qué se refiere con “chicas como yo”, pero por mi parte como muy bien y completo –salió del ascensor sin agregar nada más, fue hasta su puesto, recogió sus cosas y se devolvió bajo la atenta mirada de su jefe. –Se dice buenas noches –expresó él por molestarla. –Ah…, sí, buenas noches jefe, hasta mañana. Dan entró a su oficina, tomó algunos documentos de su escritorio los introdujo en un maletín y se dirigió directamente a su automóvil, alcanzó a ver a su asistente saliendo en la camioneta causante del daño a su Bugatti preferido, resopló al recordarlo y pensó en qué le haría a la chica al otro día para disgustarla.
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