Regresamos del viaje dos meses después, llegamos a la mansión de Nicolás mi nuevo hogar, una hermosa casa quinta, con varias habitaciones cada una decorada muy elegantemente, tenía un gran jardín colorido con diversas flores, muebles antiguos de madera fina y resistente parecían sacados de la época colonial, cuadros de los artistas más conocidos que le daban un gusto exquisito al lugar.
Le pidió a Jonás llamar a la servidumbre
-les presento a la señora de la casa, Katherine, partir de hoy la obedecerán en todo, ¿Entendido?-. Pregunto.
Todos respondieron al unísono-¡si señor Nicolás!-.
Luego de aquella orden procedió a las respectivas presentaciones
-Ella es Lauren nuestra cocinera y ella es Anna nuestra empleada general, él es Richard el jardinero- dijo señalando a cada uno.
Nicolás miro buscando a alguien, le pregunto a Jonás -¿dónde está el chofer?-.
Anna respondió tímida -señor, recuerde que Frank renunció - .
Nicolás toca su cabeza -es verdad, contratare a alguien, mientras tu escolta te llevará donde desees, es mejor que un chofer-.
Me enseño nuestra habitación, el lugar era precioso una cama estilo King, con un hermoso balcón con vista a la serranía de la ciudad, la habitación decorada al igual que la casa con muebles de anticuario que daban un aire romántico.
-¿Te gusta?- dijo abrazándome - Puedes remodelar todo-
- Es perfecto- dije aun sin acostumbrarme a mi nueva vida.
- Todo es tuyo y tú eres mía- dijo besándome - Conoce el lugar, tengo que irme, debo vigilar como están los negocios después del viaje-
Intentó adaptarme al lugar, lo recorro todo aun me siento ajena pero debo entender que es mi hogar.
- Le prepare un lunch- me informa Lauren - Lo serví en el jardín para que aprecie la vista.
- Esta delicioso- le dije con solo un bocado, ame probar los sabores de mi país y Lauren no se equivocaba comer en ese lugar te daba un aire de tranquilidad.
Decidí tomar un baño, Anna preparo el jacuzzi con esencias, me metí sintiendo paz, pensaba que quizás podría adaptarme rápidamente y formar un lindo hogar.
Nicolás llego y al verme sonrió, se desvistió para acompañarme
- Bienvenida a tu hogar- dijo besando mi cuello.
Sabía que debía cumplir como esposa pero cuando tenía relaciones con Nicolás me sentía vacía e incompleta, me hacía sentir incomoda con sus caricias y la paz que ganaba me la arrebataba en 30 minutos.
Los días siguientes visite a mi familia y amigos llevándoles suvenires de mi viaje
- Te dije que Nicolás era el hombre perfecto- se vanagloriaba mi madre - Agradece que elegí bien para ti-.
- Gracias mamá- dije para callarla
- ¿Estas feliz?- pregunto papá
- Mucho - mentí
Con Sofía no tenía que hacerlo, ella sabía que era infeliz - Sabes que cuentas conmigo- me repetía pero me conocía tan bien que entendía porque no decía la verdad y que cuando quisiera desahogarme, romper la farsa ella sería la primera a la que acudiría.
El escolta que Nicolás me puso me desagradaba, tenía cara de villano de película de acción, me vigilaba de cerca, me provocaba miedo, decidí convencer a mi esposo de quitarme aquel hombre.
Con mi dignidad ya vendida y por el suelo lo seduzco para complacerlo, luego de hacerlo sé que me dirá la misma frase de siempre después de terminar
- Pídeme lo que quieras- dijo Nicolás
Jamás le había pedido nada pero esta vez no sería así había hecho esto con un objetivo - Cámbiame al escolta, no me gusta-
- Es uno de mis mejores hombres, por eso le encargue mi mayor tesoro- dijo besando mi hombro.
- No me gusta, cámbialo- le repetí.
- Esta bien, pero necesito tiempo para conseguirte otro de la misma calidad- dijo jalándome hacia él.
- No necesito un escolta- le repetí esquiva
- Un chofer, contrataré un chofer ¿de acuerdo?- pregunto
- Si- dije feliz.
Los días pasaron........
Nicolás no me permitía salir de la casa, vigilaba mi celular, con quien hablaba, que hacía en casa.
Me llevaba a eventos con sus amigos, luciendo lujosas joyas y vestidos, era un trofeo de exhibición para él y empiezo a deprimirme, sentirme sin valor.
Iniciaron las peleas por no poder salir de la casa.
- ¡Quiero salir! - le gritaba
- No- decía contundente - No necesitas salir-.
Su solución fue llevarme todo a casa, si quería ir al gimnasio era el instructor quien iba a casa, si quería clases de cocina el mejor chef de la ciudad me daba clases desde internet.
- llevamos dos meses casados y no he salido de aquí mi única comunicación con el mundo son Lauren y Anna-.le dije enojada perdiendo control de mis nervios.
-entiende mi ángel, sin chofer no sales y me hiciste despedir al escolta que te custodiaba, no he podido contratar a alguien de calidad-. Repetía cada vez que le recriminaba mi encierro
Le respondí enojada - Saldré como sea, con tu consentimiento o sin el-
Nicolás me jaloneo del brazo fuertemente -tu eres mía Katherine y no te voy a poner en riesgo, no te voy a perder-.me abraza y me besa como loco dejándome sin respiración, a veces tenia esos ataques y veía de nuevo aquella mirada que me daba terror, parecía descontrolarse con la idea de perderme o que me alejara de él.
Anna y Lauren se vuelven mi única compañía, las ayudaba en los que hacerles y hablábamos todo el día de lo que fuera, creo que ellas sabían que enloquecería y me distraían.
Lauren me conto que es madre soltera y Anna que estudia un técnico en enfermería, trabajaban para Nicolás desde hace poco más de dos años, lo consideraban un hombre estricto pero les pagaba un salario extremadamente generoso por ser eficientes y ser discretas - El señor solo le gusta estar rodeado de gente de confianza- dijo Lauren
- Es verdad, es muy desconfiado con la gente nueva- completo Anna
Nicolás llego a casa - Mi ángel baja rápido- escuché desde la habitación mientras leía un libro, tome un gran respiro y baje.
Vi a Anna y Lauren recibiendo instrucciones de Nicolás.
- Mi ángel te presento a Bárbara, ella será la ama de llaves- dijo presentándome a una mujer joven de cabellos rojizos - Bárbara ella es la señora de la casa, Katherine-.
La mujer me miro gentil, hizo un gesto de cortesía - Estoy para servirle señora Thompson- dijo mientras Nicolás les informaba a las chicas -Lauren y Anna, quiero que les quede claro algo, Bárbara es su jefe y deberán obedecerla no quiero problemas-.
-¡si señor!- respondieron mis amigas al unísono.
Me sorprendió, según las chicas el no confiaba en la gente nueva y le estaba dejando el control de la casa a una persona desconocida.
Un hombre de cabello n***o, cejas pobladas, ojos color zafiro entra con una mochila al hombro distrajo mis pensamientos.
- Amor, él es Sebastián, tu chofer - dijo señalando al hombre.
Nuestras miradas se cruzaron en ese instante -Mucho gusto, Soy Sebastián- dijo dándome la mano y yo por primera vez sentí mariposas en el estómago.