Luego de la fiesta de cumpleaños, subí a mi cuarto aun sin comprender del todo lo que acababa de hacer, me quite el lujoso vestido Rosa que llevaba puesto tiré los tacones punta fina color n***o, me puse mi pijama de algodón que me hacía sentir bien conmigo misma, me acosté en mi cama mirando al techo pensando ¿Que hice? me iba a casar con un hombre que no me inspiraba amor.
Recordé mis noviazgos de preparatoria, es cierto tuve muchos pero siempre quise sentir mariposas en el estómago, manos temblorosa, esa sensación que leía en libros de sentir que tu corazón late como loco sólo al pensar en ese alguien, yo siempre había soñado con sentir eso pero nunca fue así y con Nicolás mucho menos, me hice a la idea que eso del amor era una ilusión que vendían, que había tomado la decisión correcta al escoger a un buen hombre, me auto consolé hasta quedarme dormida.
Amanece.....
Mi madre me llama -¡Katherine levántate rápido, Nicolás está aquí!-. Dijo mientras abría las cortinas de mi habitación para que la luz del sol me despertara y entraba a mi closet para elegir el outfit adecuado como si aún fuera una niña.
Yo frote mis ojos y como pude tome el celular para mirar la hora, eran las 10 am, mi mamá salió del closet con la ropa que debía colocarme, me bañe y vestí rápidamente siempre afanada por la presencia de Nicolás.
Al bajar Nicolás hablaba atentamente con mi papá de sus negocios, al verme se acercó y me da un sorpresivo beso en la boca, en ese micro segundo recordé que es mi futuro esposo y me espera una vida de más intimidad que ese beso, aunque eso me haga sentir incomoda.
-Hola mi ángel-dijo luego del beso.
Solo pude responder con una sonrisa fingida, mientras me tomaba de la mano y me llevaba a la sala 《 ¿Que estoy haciendo?》. Pensé no sabía qué hacía con mi vida pero no era capaz de tomar las riendas.
Nos sentamos en los sillones mientras mi mamá llegaba con té y galletas saludaba de beso y abrazo a Nicolás como si fueran íntimos amigos.
-Querido, que gustó verte, ahora te puedo decir hijo-. Dijo con esa sonrisa engrandecida que odiaba.
El la abraza y ríe -Margot tan bella como siempre, claro que puedes decirme hijo- . Respondió Nicolás atento.
Eso me hastiaba, me fastidiaba que mi mamá fuera tan complaciente con él, que entre los dos existiera una especie de sociedad para controlar mi vida.
Luego del Té, el llamo a su escolta un hombre alto y delgado, siempre al pendiente de su seguridad,
-¡Jonás! , Dame la chequera-.
El hombre enseguida obedeció, Nicolás giro un cheque se lo dio a mi madre, sus ojos se iluminaron y una sonrisa salió de su rostro.
-Margot ¿te parece bien la cifra para los gastos de la boda?-. Pregunto.
-Claro que si querido, es perfecta, la boda será la mejor-dijo mi mamá.
Sentía algo de rabia en mi corazón, en ese momento me sentía el objeto a la venta que veía como el negocio se cerraba con éxito.
Luego Nicolás le entrego una tarjeta a mi mamá -lo único que te pido es que Serena use un vestido exclusivo de esta diseñadora se llama Mao Ling-.
Mi mamá sonrió y le dio una palmadita en la mano -por supuesto es una de las mejores diseñadoras del país, pero tengo entendido que ella no confecciona vestidos de novia-.
El río -no te preocupes la llame y lo hará-.
Yo sólo mire la escena ajena a todo, era mi boda y no había dicho ni una palabra, mire a mi papá aunque no decía nada era obvio que también estaba feliz, ¿acaso el dinero es lo único que da la felicidad?, ¿acaso la equivocada era yo?
- Margot y Tomas ¿podría hablar a solas con Katherine?-pidió Nicolás.
Mi mamá codeo a mi papá -los dejamos solos, iremos hacer unas diligencias-y se fueron de casa.
Él se acercó a mí, beso mi mano sonriente, acaricio mi mejilla admirándome con esa mirada perturbadora que me causaba miedo
- No sabes la felicidad que tengo porque serás mi esposa-.
No respondo nada, sentía que si miento al decirle que también lo notará, solo finjo mis ya conocidas sonrisas que esconden una tristeza inmensa.
Nicolás me beso con pasión y empezó a bajar los besos hasta llegar al cuello.
- ¡Espera!-, le digo pero no escucha en medio de su excitación.
Metió su mano por debajo de mi falda y toco mis muslos, me acostó en el sillón, escuche su respiración cada vez más rápida.
Lo aleje de mi con un empujón - ¡Aún no Nicolás!-.
El me miro sonrojado como me acomodaba la falda -¿eres virgen?-.
Confirme con la cabeza levantándome del sillón.
Él sonrió-no te preocupes, cuando nos casemos serás toda mía-.
Me sentí incomoda con lo que dijo, me beso -ahora te deseo más Katherine Sáenz-.
Las semanas para la boda pasaron rápidamente.
Nicolás era el novio más dedicado; todos los días iba a la casa para controlar cada detalle con mi mamá, pero yo era un fantasma sin voz, sólo podía oírlos hablar con mi mamá de las cosas que deseaban para la boda, eso bajo mi autoestima y sentía una gran tristeza, me sentía una muñeca que sólo espera ser vestida y puesta en el lugar.
Mi relación con Nicolás era más cercana pero no pasaba de ser un cariño, no voy a negar que me sentía alagada estando con él, que tengas los mejores tratos en los restaurantes más exclusivos, lucir un lindo vestido y una linda joya, pero esa felicidad es momentánea dura pocos segundos.
Llame a mi amiga Sofía
-¿Que tienes Katherine? Te sigo notando triste-.
No le pude decir que no me quería casar, que si fuera mi decisión huiría
-el estrés de los preparativos faltan cosas y es estresante-.
Ella rio, me conocía mejor que nadie -tranquila si no me quieres contar entiendo, pero sabes que bailar te ayuda con esa tristeza salgamos con las chicas del hotel-.
Acepte sin dudarlo, bailar me daba energías me sentía viva.
Llegamos a un discoteca muy interesante con luces que bailan al ritmo de la música, me sentía sin pies, baile y baile sin parar, en ese momento sentía que si dejaba de hacerlo la vida se me volvía a escapar, volvía a ser feliz, apague mi celular quería estar con mis amigas, tomar unas bebidas y bailar, pero todo tiene un fin y la noche termino.
Llegue a mi casa con una gran sonrisa en mi rostro, hasta que vi los autos de Nicolás y a sus guardaespaldas, entró y hay estaba él y mi mamá esperándome en el salón - ¿Dónde estabas?- dijeron al unísono.
-con mis amigas, estábamos en Salamandra la Discoteca-. Respondí
Nicolás se acercó y me jaloneo del brazo -¿porque no respondías el celular?, estábamos preocupados-.
Mi mamá me jalo del otro y me sentó en el sillón -hueles a alcohol-.
Me levante enojada, quizás sea hora de revelarse
-sólo tome unos tragos con mis amigas, aún soy una mujer libre y además no tengo porque darles explicaciones-.
Luego de eso sentí la mano de mi mamá en mi mejilla, una fuerte cachetada -me respetas a mí y a Nicolás-.
La mire con mis ojos llenos de lágrimas.
-¡cálmate Margot!-, dijo Nicolás luego me miro - Katherine, yo no tengo problema que salgas, pero necesito que estés comunicada, yo soy uno de los empresarios más importantes del país, mira la cantidad de escoltas que tengo, tú vas a ser mi esposa quizás quieran hacerte algo-.
Seguía tan enojada que no pude armar una sola frase de réplica
-lo mejor es que te ponga escoltas para estar todos tranquilos- sugirió Nicolás
Mi mamá con sus brazos cruzados y su mirada autoritaria asintió con la cabeza.
-¡No! , ustedes sólo quieren vigilarme; no quiero a alguien conmigo todo el tiempo-, digo contundente.
-Perfecto Katherine- dijo Nicolás -si no te vas a cuidar, y no vas a dejar que cuide de ti, lo mejor es cancelar el matrimonio, no voy a poner en riesgo tu vida-.
Mi mamá sintió desmayarse y yo sentí una alegría en mí, me deshice de ese compromiso por fin.
-Nicolás es algo exagerado, mira yo hablaré con ella mañana más tranquila, ve y descansa-, le dijo mi mamá.
Nicolás acepto; se acercó para darme un beso pero le coloque la mejilla -Ojalá Margot la puedas convencer-.
Mi mamá me dejo ir a mi cuarto a descansar, dormí como hace mucho no, me había liberado de ese compromiso pero amaneció y todo tendría que regresar a la normalidad
Mi madre me llamo, se sentó al lado de mi cama
-levántate tenemos que hablar-.
- No hay nada de para hablar, el matrimonio se cancela- dije segura.
-eres una desagradecida, recuperamos todo gracias a Nicolás, gracias a él no tienes que seguir trabajando como mula por un salario bajo en ese hotelucho y así le pagas-. Recrimino
La ignore y mantuve mi mirada altiva asegurándole con ella que no doblegaría mi Voluntad.
Mi madre empezó a descontrolarse, me lanzo mi ropa y joyas a la cara -todo esto te dio Nicolás y esa es tu respuesta-.
Le grite cómo nunca -¡No me quiero casa con el!-recibí otra cachetada.
-si no lo haces por ti, hazlo por tu papá y por mí, sin Nicolás perderemos todo y sabes que pasara con tu papá, no lo soportaría-. Amenazó.
Me lanzo a la cara unos papeles donde decía lo delicado del corazón que está mi papá.
Ella seguía gritando -¡matarlo es lo que quieres!-.
Negué con la cabeza, pensé en mi papá muerto del dolor por volver a perder su credibilidad, sabía cuánto eso lo había lastimado la anterior vez y ahora con ese diagnóstico en mis manos sabía que él no lo soportaría.
Mi madre miro con una sonrisa de complacencia, logró su objetivo, y dejo el teléfono en mi cama -dile a Nicolás que venga a comer y tú dirás si sigues o no con la boda-.
Tome el teléfono lo difícil que es tener que tragarte tu dignidad.
-Hola Nicolás-.
-Hola mi ángel, dime, ¿ya lo pensaste?-.
Tome aire -ven a cenar y hablamos te parece amor-, esa palabra me cuesta decirla amor, eso no sentía ni sentiría por él.
-ok ángel nos vemos en la noche Te amo-.
Colgué y me quede allí mirando a la nada por horas, la empleada subió el desayuno y la comida pero probé poco bocado seguía casi inerte.
- Katherine arréglate ya, en una hora llega Nicolás debes verte espectacular-. Recitaba mi madre.
Mi mamá me alisto la ropa, el maquillaje, los accesorios, todo, sólo me bañe y seguí al pie de la letra sus indicaciones.
Cuando baje de mi habitación ahí estaba el tomando whisky con mi padre, de nuevo vino a mí y me beso -estas hermosa mi ángel-.
Sólo reí, ya era un robot de la voluntad de mi madre.
Vamos al comedor y el inmediatamente me pregunto -¿Que pensaste ángel?-.
Pero quien contesto es mi titiritera,-Katherine ya decidió y me dijo que va a dejar que le coloques escoltas, además me dijo que para evitar problemas no va a salir más de la casa sólo para lo esencial y conmigo-.
El me miro esperando saber si lo que oía era verdad -¿si Katherine?-.
Mire a mi mamá que abriendo sus ojos esperaba mi apoyo.
-si Amor, lo que mi mamá dice es verdad, dejaré que me escolte uno de tus hombres y no saldré de la casa sin ella-.
El aplaudió en gesto de felicidad se levantó de su asiento acercándose a mí y me dio un beso largo que yo correspondí por inercia ni siquiera podía cerrar mis ojos.
-perfecto seguimos con la boda-.sonrió
Yo aparentaba felicidad pero por dentro estaba llena de dolor acababa de vender mi voluntad.