**** –¿Cómo está?– preguntó Scott nada más ver de reojo a Dante bajar las escaleras. Nada más dejar Scott esa pregunta en el aire, todos se giraron hacia él, comprobando así que de verdad había vuelto al salón. –La he dejado descansando en la habitación. Se le nota más de sobra que lo necesita.– respondió Dante con el mismo tono de siempre, al sentarse en el sofá. Sin decir nada más, lo dejó sobre la mesilla de cristal, estaba dispuesto a dedicar su atención al programa que daban en la televisión. –¿Le quitaste el libro?– se fijó Alex, levantando una de sus cejas, mientras observaba con una mirada fija el libro que acababa de dejar Dante sobre la mesa. –Si, quería ponerse a leerlo en vez de descansar.– explicó con un tono aburrido, sin apartar la vista de la televisión. Que le hicies

