Los días empezaron a transcurrir muy rápidamente Samantha estaba muy feliz, pero Sebastian se veía algo decaído. Un día amaneció con dolor de muelas cosa que jamas, le habia ocurrido su dentadura era perfecta le realizaron varios estudios creyendo que podría tener alguna caries interna que no estaba a la vista, pero sus panorámicas resultaron perfectas. Otro día sintió muchas ganas de comer helado con queso. Samantha se burlaba de aquellas locuras -Amor jamas he escuchado que alguien prepare helado y le agregue queso. Eso debe ser horrible. Guacala. -Bueno amor, en esta vida debemos estar preparado para lo que sea, no te parece. Vamos échale un poco de queso a mi helado. -No hazlo tu mismo yo me voy de la cocina lo que me puede dar es una ganas de vomitar. -Bien pues yo me lo comeré
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