El entrenamiento había sido exhaustivo. Todos los chicos se dirigían a sus casas arrastrando sus pies, sintiendo sus piernas como si estas fueran de plomo. Tatsurou se encontraba fuera de los vestidores, resguardando sus manos del frío, escondiéndolas en los bolsillos de su pantalón. Sus hermanos lo habían invitado a que se fuera con ellos, pero él rechazó su oferta puesto que esperaría a que Kyo terminara de cambiarse para irse juntos a casa. Durante las dos horas que estuvieron entrenando, Kyo no mencionó absolutamente nada sobre lo que Tatsurou había visto. Cuando sus miradas se encontraron, Kyo siguió su camino sin apartar la vista de Tatsurou hasta que hubo entrado al gimnasio. Tatsurou se encontraba inseguro de entrar o retirarse con algún pretexto. No quería enfrentarse a la fri

