Cuando el auto estacionó en casa no pude más, la realidad de todos los hechos había caído encima de mí, así que corrí hasta la sala donde encontré a mi padre, en ese momento me desmorone, lo abracé y comencé a llorar fuertemente. *** Estaba en la sala esperando que mi esposa me trajera un té cuando vi entrar a mi hija con una cara de espanto, luego de eso corrió mis brazos y comenzó a llorar tan fuerte que me partió el alma. Juró por Allah que sentí que me iba la vida con cada lágrima que mi hija derramaba y es que es la primera vez que veo a Zaira de este modo, ella es la mujer más racional y serena de toda mi familia. No pasaron ni dos segundos cuando mi esposa vino corriendo al escuchar el llanto de nuestra hija, la abrazó por la espalda y comenzó a sobar su cabello para ver si así se

