Tengo que admitir que las palabras de Zaira me llegaron al alma de una manera tan impresionante, que sentí como si todo el dolor desaparecía. Esto era algo diferente e inesperado, ella era como un vaso de agua fresca una tarde de verano, tanto así que me hizo sonreír cómo no pensé que lo harían en un largo tiempo, estaba frente a una mujer desconocida con la cual me había casado sin su consentimiento. Una que había plantado por canalla, puedo jurar que esperaba cualquier cosa menos esto, sus palabras sirvieron para confirmar lo idiota que fui, nunca estuve equivocado, la mejor mujer en el mundo para ser mi esposa es ella, quizás por eso Allah me colocó a ambas en el camino. Para que supiera diferenciar entre una y la otra, con Karen hice todo porque ella no estaba interesada en nada, tra

