Después de recibir todas las felicitaciones de los invitados tomamos asiento y así comenzó oficialmente la celebración, tengo que decir que la fiesta fue muy bonita, hubo bailarinas, música, etc. Todo era muy armonioso, aunque tengo que admitir que yo no estaba muy interesado en esto, lo único que quería era que las horas pasaran rápido para tomar a mi mujer, no puedo negar que había estado en abstinencia desde que dejé a Karen. Pero esta vez mis sentimientos eran diferentes, no quería correr para arrancar su ropa y devorarla, quería tenerla a mi merced para tratarla como una reina, llenar todo su cuerpo de besos, caricias y amarla como ella se lo merece. Quería retribuir un poco de todo lo que me ha dado y es que gracias a Zaira me ha sanado, ya puedo pensar en Karen sin sentir ese odio,

