Oscuridad Oscuridad. Ese era el color al que había estado acostumbrada la mayor parte de su vida. n***o. Ahora, esa misma oscuridad volvía a sus ojos mientras recuperaba lentamente la consciencia. Intentó ocultar su sorpresa. No debería reaccionar así. ¿Por qué iba a reaccionar así? Sintió ganas de llorar. ¡Pero no! No iba a mostrarse débil. Nunca lo haría. Con un esfuerzo casi heroico, trató de armarse de valor y abrió los ojos lentamente. La habitación del hospital la envolvió con su frío habitual: paredes azuladas, una cama blanca y el instrumental quirúrgico que brillaba bajo las luces del techo. ¿Por qué los hospitales siempre eran así? ¿Por qué tenían que ser tan fríos? Giró la cabeza y sus ojos se toparon con un hombre sentado al lado de su cama. La observaba con una mirada pene

