Anne, una mujer de cabello oscuro y bellos ojos verdes preocupados, irrumpió en la sala de emergencias del hospital de BIG SKY. Estaba acompañada por el joven sheriff Maverick, con quien había pasado esa velada justamente, pues él había invitado a la joven viuda a cenar.
—¡Por favor, necesito ver a mi prima Izzie! Alguien la ha atacado — dijo a los gritos entrando en la sala.
Una enfermera se acercó a ellos con expresión de preocupación.
— Calma, Anne. Estoy al tanto de lo sucedido. Izzie está en una de las camas, los médicos están atendiéndola — le dijo la enfermera Nancy, a quien la joven mujer ya conocía, pues el pueblo era chico, aunque el infierno se sintiera muy muy grande en ese preciso instante…
Anne se aferró al brazo de Maverick, temblando de angustia e incertidumbre por su prima.
Ellas no habían sido nunca muy unidas, la madre de Anne y el padre de Izzie eran hermanos, y los padres de Anne se habían establecido por motivos del trabajo del padre de la muchacha hacía ya muchos años en Big Sky , en el suroeste del estado de Montana, Estados Unidos. El lugar era increíble para disfrutar en el invierno ya que estaba ubicado en el corazón de la cordillera Madison del suroeste de Montana, y sus padres y ella misma amaban la montaña.
Por eso, y dado que Izzie vivía un poco más lejos, sumado a los problemas económicos de la pareja se les dificultó hacerse cargo de la pequeña cuando esta quedó huérfana... pero cuando la muchacha se hizo mayor buscó a su única familia, así dio con Anne.
Y pese a que no habían sido muy unidas en el pasado, en la actualidad las unía un lazo muy fuerte. Al punto de que cuando Anne se quedó sola con su hija por el accidente de su marido, precisamente en la montaña, e Izzie estaba mal y tratando de rehacer su vida, fue casi natural que fuera a instalarse con ella. Pero aun así y conociendo los peligros que acechaban a Izzie, Anne nunca imaginó algo así...
Guiada por Nancy la enfermera, se acercaron a una cama donde su prima yacía, con moretones en su rostro y visiblemente lastimada.
La joven contuvo un sollozo con su mano al ver el estado en que estaba su prima.
— Dios mío, Anne. Esto es terrible. ¿Quién pudo haber hecho algo así? — preguntó Maverick extrañado… habían ido rápido al hospital en cuanto se enteraron, justo estaban en casa de él cuando como comisario recibió el llamado. Y no había de esos ataques en un pueblo dónde todos se conocían.
La joven mujer sollozaba sin poder controlarlo. Primero Daniel, su esposo, y ahora eso... Ella ya no quería perder a nadie más.
Estaba cansada y aturdida. E Izzie junto a las niñas, eran todo lo que le quedaba.
— No lo sé, Maverick. Izzie es una persona amable, nunca haría algo para merecer esto— dijo y tragó saliva por dentro… pues ella sabía cosas de su prima y tenía sus sospechas sobre quien podría ser el causante de esas heridas, pero no estaba en condiciones de compartirlas con él, al menos no todavía.
Maverick tomó la mano de Anne y la apretó suavemente, ofreciéndole apoyo.
— No te preocupes. Haré todo lo posible para descubrir quién hizo esto y asegurarme de que pague — dijo él con determinacion. Era un hombre alto, con suaves ojos color avellana y cabello castaño claro, a su modo era atractivo.
En ese momento, el DOCTOR HARRIS se acercó a ellos con una expresión grave.
— Lo siento mucho, Anne. Izzie ha sufrido algunos golpes y otro tipo de lesiones, pero está estable. Estamos monitoreando su condición de cerca. Alguien mmmm...la asaltó — dijo de modo elocuente sin mencionar la palabra violación —, pero quédate tranquila que no llegó a concretar el abuso.
Ella ahogó otro sollozo, sus lágrimas mojaban sus mejillas.
— Pero ¿Va a estar bien, doctor?
— Aún es demasiado pronto para decirlo con certeza, pero estamos haciendo todo lo posible por su recuperación. Ahora necesitamos dejarla descansar y permitir que el tratamiento haga efecto.
Anne se acercó a Izzie y sujetó suavemente su mano.
— Te quiero, Izzie — no sabía si su prima la escuchaba, pero por las dudas le dijo —. Debes descansar y recuperarte, yo me ocuparé de las niñas…
El sheriff se colocó junto a ella, mostrando su apoyo inquebrantable. Y le murmuró solo para que Anne escuchara.
—No están solas en esto. Haremos todo lo que esté a nuestro alcance para llevar a él o los responsables ante la justicia. Te lo prometo — insistió tomando sus manos.
La muchacha asintió con, una mezcla de dolor y algo más que el hombre no pudo descifrar, en sus bellos ojos.
— Gracias, Mav. De verdad… — murmuró, pero por dentro se sentía muy preocupada y trataba de disimular —. Solo espero que quien hizo esto no desee atacarla de nuevo — susurro sutil.
— Pondré una consigna policial, aquí y otra en tu casa…por si acaso...
— Pero no tienes tantos hombres… — murmuró ella con evidente preocupación.
— Yo me ocuparé, no te preocupes…— respondió él y besó sus labios suavemente.
Anne y Maverick continuaban junto a la cama de Izzie, mientras el doctor Harris se retiraba. La joven viuda parecía perdida en sus pensamientos, tenía una mirada de sospecha en sus ojos y él lo notó.
—Anne, ¿en qué estás pensando?
Ella parpadeó, regresando a la realidad, y su rostro cambió su expresión para disimular.
— En nada, gracias por estar — dijo sonriendo, intentando parecer tranquilizadora de cara a él que no le creyó demasiado.
— Sabes que puedes confiar para mí en lo que sea, ¿no?
Ella asintió con la cabeza.
— Lo sé…
Maverick la miró expectante, como esperando algo, pero ella no dijo nada más.
— ¿Segura? — murmuró alzando una de sus cejas.
— Oh por Dios, las niñas, Mav — exclamó cambiando de tema, pero la preocupación era sincera, se agarró la frente y miró hacia todos lados.
En ese momento, una nueva y joven enfermera se acercó a ellos con una suave sonrisa.
Y murmuró con amabilidad.
— Disculpen, ¿están buscando a las niñas? Una de ellas, la mayor está aguardando en la sala de espera con un hombre rubio. Él fue quien encontró a su prima.
Anne se apartó rápidamente del sheriff, su corazón latiendo con fuerza y salió de la habitación tras la enfermera que la guio hasta una sala con muchas sillas.
Allí, se encontraba un HOMBRE RUBIO Y ATRACTIVO, sosteniendo de la mano a MACKIE. El hombre levantó la vista cuando los vio acercarse.
Ella se acercó a él, con una mezcla de desesperación y alivio en su rostro. Y se agachó para abrazar a la niña a quien levantó en andas, mientras la niña lloraba desconsolada y aliviada de que por fin hubiera llegado su mamá.
— Oh Mackie, estás bien, que alivio…— dijo con su corazón latiendo muy rápido.
— Tuve mucho miedo— susurró la niña frotando su rostro bañado en lágrimas con sus pequeñas manos.
— Fuiste muy valiente — acotó Tom y se levantó.
Maverick lo miró mal de inmediato. Él conocía muy bien a esa clase de tipos con solo mirarlos.
Por su lado Tom alzó su barbilla pues tampoco le gustaban mucho los policías, por sus experiencias pasadas, cuando era joven antes de unirse a las fuerzas militares.
— ¿Y tú quién eres??? — preguntó el policía con los brazos en jarra.
El rubio frunció el ceño, poniéndose a la defensiva.
— Lo siento, yo soy Tom — dijo y extendió su mano que Maverick dudó en estrechar antes de hacerlo —. Encontré a la niña perdida en medio de la nieve y estaba buscando ayuda, y yo justo estaba allí.
— Qué oportuno... — susurró por lo bajo el policía y alzó una de sus cejas —. Supongo que te habrán tomado declaración ya…
— Por supuesto…— replicó Tom sardónico. Aunque se lo esperaba desde ya.
— Tom no atacó a la tía, fue un hombre de cabello oscuro…— interrumpió la pequeña pero sagaz niña —.Yo traté de ayudarla, pero el hombre malo me perseguía…— murmuró y sollozó.
— Y justo aparecí yo… que por poco la atropello…
— Muy casual todo…— susurró el comisario escéptico.
— Fue pura casualidad de hecho, la tormenta de nieve me sorprendió…— respondió Tom y por primera vez en eones era sincero, aunque el poli no le creyera, pensó que mejor lo jodieran. Encima de que había salvado a la mujer y sus hijas, lo venía a cuestionar.
Maverick bufó sin disimulo.
Pero Anne le tomó la mano al rubio.
— Gracias, muchas gracias… ella es mi prima...— ella sabía perfectamente que ese no era el hombre que podría haber atacado a su prima pues al otro lo conocía… salvo que aquel tuviera un cómplice y fuese este rubio, o no la hubiese atacado quien ella creía.
— Igual cuando la mujer despierte podrá aclararlo todo, "oficial"…
— Soy el sheriff…
— Perdón, sheriff…— respondió Tom con ironía.
— Me gustaría que se quede en el pueblo mientras tanto…
Tom gruñó hacia sus adentros, pero por otro lado pensó que no tenía nada mejor que hacer. Especialmente hasta que la compañía de seguros resolviera lo de su auto.
— Por supuesto… no hay ningún problema — dijo con una sonrisa forzada.
— Si no hubieras estado allí, no sé que hubiera pasado… gracias por defender a Izzie— murmuró Anne mientras Mackie se acurrucaba en su hombro.
— Hice lo que cualquiera hubiera hecho. Me encontré con esta pequeña en el camino y solo traté de ayudar — dijo y se encogió de hombros.
"Lo ves, así te pagan por hacer las cosas bien", murmuró una voz en su cabeza que él acalló con rapidez.
En ese momento, la enfermera que los había interrumpido antes se acercó a ellos de nuevo.
—La bebita, Lynn, ha sido revisada y se encuentra en buen estado de salud. Está fuera de peligro por si la quieren ver.
Anne dejó escapar un suspiro de alivio y se aferró a Mackie, abrazándola con ternura.
—Gracias a Dios que están bien — susurró y luego miró al rubio… pensando que tal vez Maverick no se equivocaba cuando decía que había sido bien oportuno.