Capítulo 3. El Salvador

1387 Words
El aire del hospital estaba cargado de emociones mientras la joven Izzie finalmente abría los ojos. Anne y Maverick estaban a su lado, reconfortándola con cariño mientras Tom, quien se había acercado más, observaba la escena con atención. En ese momento, Izzie giró lentamente la cabeza hacia él, sus ojos azulados lo miraron fijamente, como si quisieran descubrir el misterio detrás de su salvador. —¿Quién eres tú? — susurró Izzie con voz débil, su mirada clavada en el rostro de Tom. — Soy Tom, ¿recuerdas? — respondió él —. Soy quien te salvó y te trajo al hospital... La confusión y el agradecimiento se entremezclaron en los ojos de Izzie mientras intentaba recordar el momento en que Tom había entrado en su vida, y una punzada de dolor la atravesó al cerrar los ojos, pero no tenía nada que ver con los golpes. Un viejo conocido había aparecido para recordarle que su existencia no era segura en absoluto. Ahora su permanencia allí y la de su familia peligraba y ya no sabía dónde podría esconderse. Sus ojos se llenaron de lágrimas. — Hey, estás bien, las niñas están bien... y... mmm, tu "atacante" huyó llevándose el auto de Tom aquí presente... — murmuró la prima de Izzie de modo elocuente. Ella asintió con la cabeza, con suavidad. — Algo recuerdo — dijo entre lágrimas —. Recuerdo tu voz — dijo dirigiéndose a Tom —, y cómo me sentí segura cuando estabas conmigo. Gracias a ti, estoy aquí ahora, con vida... y las niñas… — dijo con un sollozo y se llevó la mano llena de pequeños tubos conectados, a la boca, que la sintió pastosa. Su prima, como si supiera, le sirvió agua de una jarra en una mesita y le acercó el vaso mientras la ayudaba a beber poniendo con suavidad su mano tras su cabeza. — Las niñas están con una enfermera, durmiendo aquí cerca, agotadas y con protección policial, no debes preocuparte de nada…— dijo Anne. Tom se sintió incómodo y giró para ir hacia la puerta, pero luego de dar un sorbo, la voz de la muchacha lo detuvo. — T... Tom... No quiero que te vayas — susurró Izzie —. No sé qué hubiera pasado si no hubieras estado allí... Anne acariciaba su hombro y Maverick se había cruzado de brazos mientras miraba al rubio con recelo, aún así él se acercó. Este tomó su mano con gentileza y la reconfortó. — Ya no estarás sola, Izzie. Tienes a tu prima y al comisario. Ellos pondrán seguridad a tu alrededor para que nadie pueda dañarte. Estarás protegida — le aseguró tratando de transmitir tranquilidad en su voz. Casi en un rol que no reconocía como suyo, el de salvador. Anne asintió con una sonrisa, inclinándose al lado de Izzie. — Así es, Izzie. No te preocupes. No permitiremos que nadie te lastime — dijo y miró de reojo al rubio —.Estaremos aquí para protegerte y apoyarte en todo... — agregó de manera elocuente. Maverick, quien también se había acercado, agregó con determinación: — Haremos lo que sea necesario. Tu seguridad es nuestra prioridad — aseguró con firmeza. Las palabras de consuelo de Tom y la promesa de seguridad de su prima y el sheriff comenzaron a calmar los miedos de Izzie. Al menos un poco. — ¿Ves? Estás acompañada— fue Tom quien le dijo eso —. Además, quien te atacó está muy lejos ya... mi deportivo tiene un sistema de rastreo satelital y aparentemente está a muchas millas de aquí... no debes preocuparte por él— afirmó Tom. A pesar de tener mucho miedo, la joven se sintió aliviada al saber esto, junto al hecho de que no estaba sola y con el conocimiento de que tenía a personas dispuestas a protegerla, sintió como un rayo de esperanza en medio de tanta oscuridad extenderse en su plexo solar. Los cuatro se quedaron unidos en silencio durante unos momentos, dejando que la tranquilidad llenara el aire. E Izzie sintió que estaba rodeada de cariño y apoyo, y aunque las sombras del pasado seguían acechando, sentía que había encontrado aliados eventuales en esa triste batalla que había llevado mucho tiempo sola. La mirada de Izzie permaneció fija en Tom mientras él se preparaba para marcharse, sin embargo, su voz temblorosa resonó en la habitación. — No te vayas, por favor. Quiero agradecerte por lo que hiciste por mí. Déjame retribuir esto de alguna manera...— insistió. Anne miró fijamente a Maverick y se mostró suspicaz. — El hombre necesita descansar, cariño, déjalo que se vaya...— susurró con suavidad mientras sus ojos permanecían clavados en Tom. Izzie no dudó en responder. — Este hombre me salvó, Anne. Si no fuera por él, no estaría aquí ahora mismo — dijo con pasión — . Me protegió, cuidó de las niñas y llamó a la policía... yo... le debo mi vida... — dijo con la voz quebrada. Pensando que si no hubiera llegado él... la niña, Mack, su pequeña bebé Lynn, ¿qué hubiera sido de ellas a manos de ese monstruo??? Un escalofrío recorrió su espalda. Las sospechas de Anne se intensificaron, pues tenía sus reservas acerca de ese hombre que había salvado a su prima, pero antes de que cualquiera de las dos pudiera decir algo más, él mismo intervino. — No quiero causar ningún problema, así que me iré para que puedas estar tranquila. No tengo intención de interferir en sus vidas... — No — exclamó Izzie con determinación —. No te vayas. Quiero agradecerte y hacer algo por ti de algún modo. Por favor... Anne frunció el ceño, sin estar segura de todo eso en lo más mínimo. — Yo estoy sin auto y debo buscar alojamiento... pues el comisario me dijo que tal vez necesite tomar mi declaración de nuevo…— murmuró el rubio mirando de reojo a la prima de la joven. Izzie miró sorprendida a Tom. Y luego desvió la mirada hacia Maverick, que se mostró imperturbable. — ¿Podrán recuperar tu auto? — preguntó con una mezcla de incredulidad y culpabilidad, pues el rubio no estaría en esa situación si no fuera por ella. ¿Y qué le pasaba a Maverick? ¿Acaso sospechaba de Tom acaso??? Ella por otra parte, se sentía segura a su lado... Tom asintió con una sonrisa y su cabeza inclinada. — Sí, aún hay que ver en qué estado está mi auto. Y seguramente la policía querrá investigarlo, así que supongo que por ahora, necesito quedarme unos días aquí, en Big Sky...— concluyó el rubio. Izzie sintió un nudo en el estómago al escuchar sobre las circunstancias de Tom y la culpabilidad la embargó más intensamente pues él no estaría anclado ahí de no haberla ayudado a ella allí. Y a pesar de las sospechas evidentes del policía, ella no podía ignorar el hecho de que le debía su vida. Miró a su prima suplicante. — Anne, no puedo dejarlo solo. Si no fuera por él, estaría muerta ahora. Y ni hablar de las niñas... — dijo conteniendo un sollozo —. Déjame ayudarlo, por favor... — suplicó Izzie, mirando a Anne con una renovada determinación. Esta frunció los labios, luchando entre su desconfianza hacia Tom y su deseo de apoyar a Izzie. Finalmente, cedió ante la insistencia de su prima y sus propios sentimientos de gratitud hacia el hombre que la había salvado, a pesar de su inquietud. — Está bien, pero solo por unos días hasta que todo se aclare — accedió Anne, sin ocultar su desaprobación, sumada al bufido de Maverick que había apretado su hombro sin disimulo alguno. Quizá tenerlo cerca no era tan malo, pensó la viuda, pues así podrían controlarlo. Izzie sonrió con alivio y miró a Tom, frente a la mirada de desaprobación del policía. — No creo que sea buena idea — susurró el sheriff. Pero la joven lo ignoró y se dirigió a Tom: —Puedes quedarte en la casa, hay espacio de sobra. No te preocupes por ellos, al final entenderán... Tom asintió agradecido. — Gracias, Izzie. No puedo expresar cuánto significa esto para mí — y era verdad. Por alguna razón, ese voto de confianza reconfortó su frío corazón que parecía de repente, haber comenzado a resucitar.
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