En ese momento se sintió terriblemente abatida, muy por el contrario de la repentina reacción que su hermano tuvo al enterarse de la noticia, Nash no le dirigía la palabra y todo en casa se desmoronó de un momento a otro. No regresaba en todo el día hasta altas horas de la noche y completamente borracho, apestando a perfume de mujerzuelas. Cuando se cruzaban en el camino la seguía de largo, hasta había empezado a irse a clases a pie porque su hermano ya se había ido al trabajo cuando ella se levantaba. No podía evitar preguntarse ¿En realidad era para tanto? ¿Por qué no podía decirle lo que estaba mal y qué haría a partir de ese día? ¿Por qué de un momento a otro todos estaban tomando decisiones que la afectaban directamente? — Estúpidos cambios hormonales como los odio. Por el moment

