―Tiempo sin verte, Katy ―dijo el sujeto con una sonrisa malvada en el rostro. Katiana no dijo nada. Se quedó observándolo con odio. Con enojo. Esta vez lo enfrentaría. Él estaba ahí; sentado sobre una silla en medio del salón. Ya sabía que ella iría a ese lugar. La estaba esperando. ―¿Dónde está Martha? ―inquirió―. ¿Y dónde está…? ―Ya te lo dije ―contestó interrumpiéndola―. Ella está en el sótano. Fabián también está con ella, y también el niño. Los tres están atados allí. ―¿Dónde está Brian? ―se le acercó―. ¿Dónde está Óscar? Milar se mostró sorprendido por las preguntas. ―No tengo ni idea ―contestó. Se puso en pie y caminó hasta uno de los pasillos. Luego se detuvo frente a uno de los cuadros que colgaban en la pared. ―¡No me mientas Milar! ―gritó. ―¡Wao! Me impresionas Katiana

