―¿Y qué ha pasado? ―preguntó Katiana al entrar a su recamara. Estefany tiró su bolso sobre el colchón, y luego con toda la confianza del mundo, se lanzó de un salto sobre el lecho. ―Mi padre no me creyó. ―¿Qué? ―Sí. No me creyó sobre lo de Verónica. Dice que quiero llamar la atención, y que estoy inventando todo. ―¿Y cómo explica las fotos? ―Dice que las pude haber conseguido de cualquier sitio. Que es imposible que Verónica sea una impostora o suplantadora. ―¡Rayos! ―rugió. Luego se quedó pensativa―. ¿Desde cuándo esa mujer ha estado viniendo al pueblo? ―Desde diciembre ―contestó―. Ah, y ahora que lo recuerdo, también vino una vez en noviembre, y en octubre no vino pero sé que mi padre se fue a ver con ella en la ciudad. ―Qué extraño. ―Si eso te parece extraño ―susurró y se le

