—Lo que dices no tiene sentido — aseveré.
—Te equivocas, eres tú quien no comprende nada, pero no puedo culparte por ser ignorante — no podía soportarla un momento más.
—Tienes razón, Alika. Soy demasiado ignorante, pero no es mi culpa, no comprendo nada del mundo actual ¿crees poder comprarme algo de comer? me ayudaría a sentirme mejor y quizás recapacitar.
—Me alegra que intentes comprenderlo — respondió ella alegre — claro que puedo, ni siquiera tienes que preguntarlo.
Nos estacionamos un poco más adelante en donde se encontraba un supermercado, ella se bajó para adentrarse al establecimiento y yo inmediatamente puse mi plan en marcha.
—Nos vamos, emtis — dije apresuradamente.
—¿Qué quieres decir? — preguntó él, por su tono de voz he de creer que estaba confundido.
—Justo lo que escuchas, tenemos que partir de aquí.
—¿Y Alika? — preguntó haciendo aparecer un enorme signo de interrogación donde solía estar su carita.
—Ella no va con nosotros — respondí.
—Soy su propiedad.
—Pero yo me siento mal, ella no. Fuiste programado para ayudar a las personas, yo soy quien necesita ayuda.
—Muy cierto — Afirmó sonando alegremente aterrador.
Emtis se puso en marcha.
—Auto, espera — Dije confundido.
Él hizo caso omiso, solo seguía rodando hacia algún lugar.
Recorrimos toda la ciudad dando varias vueltas por los mismos lugares una y otra vez, algunos lograban traer a mi un sin fin de recuerdos, las luces que se proyectaban en el basto cielo, recrean a través de hologramas programas infantiles de mi época.
Me consolaba, se volvía casi imposible no sonreír y un nudo poco a poco comenzaba a tomar forma en mi garganta, trataba de evitar las lágrimas, trataba de evadir los recuerdos, pero era casi imposible «Si tan solo pudiera volver a aquellos días»
—Si usted lo desea puedo hacer de mis ventanas oscuras para que no pueda observar el exterior — Comentó repentinamente el vehículo.
—Te lo agradezco pero así estoy bien — Contesté feliz.
En ese momento me di cuenta que Emtis estaba al tanto de lo que sucedía en mi interior, era obvio que lo sabía, después de todo está programado para ello.
—¿A dónde me llevas, Emtis? — Pregunté acariciando la radio suponiendo que es la base donde se encuentra el sistema principal.
—A cumplir sus sueños, a olvidar la tristeza, a que pueda entender lo afortunado que es de vivir en el ahora — Respondió.
«¿Afortunado? ¿Acaso eso será posible?».
Después de un rato llegamos a un viejo acantilado donde la vista no era muy bonita.
intenté bajarme del auto pero Emtis había asegurado sus puertas.
—Deseo salir — Demandé forcejeando la puerta.
—No es necesario, señorito Precious, desde aquí puede observar lo que hay más allá — Contestó.
—No tienes permitido prohibirme nada, eres un auto debes seguir órdenes — Repliqué exaltado.
—Lo hago por su bien, si no logras complementar nuestro mundo serás enviado al olvido, donde nadie tiene fé, donde la vida tiene una fecha de caducidad — Siguió diciendo, ignorandome por completo.
Al rendirme con la puerta intenté maniobrar los controles principales pero no lograba conseguir nada.
—Te lo pido una vez más, déjame salir y poder temerle a la libertad para así poder encajar como hacen la mayoría de ustedes en este superficial Eden — Supliqué colocando mi cabeza sobre el volante.
Emtis no respondió inmediatamente, se quedó callado por un rato y de la nada sus funciones empezaron a activarse desordenamemte, como si estuviese fallando todo.
Finalmente se me concedió la posibilidad de salir, la tomé sin dudar cayendo en el aspero terreno rocoso.
Desde afuera, tirado en el suelo podía notar mejor todas las anomalías del auto.
Me puse de pie sacudiéndome un poco para acercarme al barranco, desde allí podía observar de una mejor manera lo dañado que se encuentra aún el mundo.
Por desgracia no tuve miedo ante esta parte del planeta, una pequeña chispa empezó a crecer en mi, creando nuevos ideales a seguir.
La tristeza en mi interior se volvía enorme, pues sí, he de aceptar que en el ahora soy un privilegiado.
Debía hablar con los altos mandos para llegar a un acuerdo y restaurar esta parte, tal vez hasta se podría considerar una nueva manera de vida.
Debo lograr conseguir un balance entre lo tecnológico y lo orgánico.
Tenemos que pensar un poco en la humanidad para seguir avanzando.
Tal vez, después de todo para eso se me ha permitido vivir nuevamente.
sentí detrás de mí el parachoque helado de Emtis, intenté voltear pero el espacio que quedaba era muy disminuído.
—¿Qué ocurre Emtis? — Pregunté asustado.
Él no respondía solo seguía avanzando de manera lenta pero sin mostrar signos de querer detenerse.
—¿Qué ocurre? ¿He dicho algo que te hiciera molestar?— Pregunté nuevamente.
Él seguía sin responder, llevando a cabo mi ejecución.
«Moriré si no hago algo».
Mi respiración comenzó a agitarse y sin encontrar algo que pudiese hacer, permití ser empujado a la nada, de igual manera no conseguía que el auto me pusiera atención.
fuí lanzado al barranco, tal vez, solo tal vez, había sido descubierto.
«Fue una buena vida».
Al caer sentí mi cuerpo chocar contra las piedras, era curioso pues el dolor no era muy intenso, estuve un par de segundos girando hasta que finalmente toqué suelo firme.
allí, lanzado con las piernas dañadas y los brazos descuadrados, maldecí en mi conciencia al universo que por algún motivo no me permitía descansar, morir, volverme parte del polvo, renacer.
Seguro en cualquier momento alguien vendría a mi rescate, alguien que se percatara de mi presencia al pasar por el camino.
Las horas empezaron a transcurrir y el amanecer empezó hacer presencia.
No escuchaba nada más que mis pensamientos, y además del dolor solo podía sentir el polvo y el frío intentando escurrirse en mi interior.
mis esperanzas se agotaban, tal vez el nuevo mundo se ha olvidado de su obra maestra.
De repente un rostro tapó la luz que chocaba con mi cara.
Ella se veía sorprendida, tocándome con un palo el pecho para así asegurar que sigo vivo.
Mostró una sonrisa explosiva en su rostro como si hubiese hecho un gran descubrimiento, empezó a dar vueltas a su alrededor olvidándose por un momento de mí, yo seguía sin decir nada, realmente no lograba entender lo que estaba sucediendo.
—Disculpa — Dijo Intentando sentarme.
—Auch — Exclamé.
ella al lograrlo corrió enfrente de mí extendiendo su mano, la cual podía confirmar lo sucia que se encuentra.
—Es un gusto darte la bienvenida, mi nombre es Allyson — Dijo con cierta alegría — Y no sé si sea necesario decírtelo pero soy humana— Agregó con orgullo.
me quedé inmóvil al escuchar su confesión.
«He encontrado al eslabón perdido».