¿Quién Eres?

1253 Words
Capítulo 4 ¡¿Quién eres?! Verónica y Rodrigo regresan a la casa, ella estaba destrozada, no supo cómo había aparentado durante el resto de la velada, con lágrimas en sus ojos le reclama a Rodrigo. —¡¿No entiendo porque me hiciste esto?! —Ya te dije que eso fue algo sin importancia —le responde él. —¿Sin importancia? ¡Mira lo que ella dice! ¡Me dice que están juntos antes de nuestro matrimonio Rodrigo! ¡Eres un desgraciado mentiroso! —le grita Verónica con dolor profundo en sus palabras. —Mira Verónica, ya te dije que eso no tuvo ninguna importancia, así que ya basta de reclamos y gritos —le responde Rodrigo, enojado. —¡¿Pero a ti que te pasa?! En vez de pedirme perdón me tratas como si estuviera loca, ¡Me traicionaste! ¡Tienes una amante Rodrigo! Y yo no puedo con eso. ¡Quiero el divorcio! —le grita Verónica llorando. —¡Ya estuvo bueno! No más gritos, no más reclamos, escucha Verónica, y escúchame muy bien, tu jamás te vas a divorciar de mí, ¿Sabes porque? Porque si lo haces, yo me voy a encargar que pases el resto de tu vida en la total miseria, ¿Entiendes? Como te dije, tu sin mí no eres nada, yo te saque de la basura y allí volverás si yo quiero, ¿Qué? ¿Ya no recuerdas cuando te conocí? Eras una simple mesera que vivía en un apartamento horrible, lleno de ratas, ¿Ya no recuerdas eso? —le dice Rodrigo a Verónica con la misma frialdad como le había hablado en la casa de sus padres. Verónica lo mira aterrada, ella nunca había sentido tanto dolor y temor al mismo tiempo, ese hombre que estaba frente a ella, no lo conocía. —¿Porque me hablas así? —le pregunta Verónica a Rodrigo sorprendida. —Porque no dejaré que me dejes, estoy dispuesto a todo Verónica, a todo, así que mejor olvida esto, y sigamos como si nada hubiera pasado, te lo digo por tu bien —le responde Rodrigo. Verónica estaba destrozada, todo su mundo estaba totalmente destruido. Desde esa noche, Verónica solo lloraba en los rincones de su habitación, ahora no solo tenía que cargar con el tormento de lo qué le había pasado, sino que también tenía que soportar el infierno en que se había convertido su matrimonio. Pero eso solo sería la punta de un gran iceberg, Verónica estaba a punto de sufrir otro golpe. "Esto no puede ser, mi periodo debió llegar hace una semana, ¿por qué no me ha llegado?" Se pregunta Verónica preocupada, mirando su calendario. Ella se levanta y entra al baño, se sentía inquieta, tenía un presentimiento qué no la dejaba en paz. "No, seguramente estoy estresada, me han pasado muchas cosas estos últimas semanas" Se dice ella para calmarse, luego decidí salir de dudas y mandar a comprar varias pruebas de embarazo. Le pide a la empleada ser discreta, que nadie supiera de esa compra. Mientras tanto, ella esperaba ansiosa en la habitación, cuando la empleada llega, Verónica empieza a realizar los test, no había duda, estaba embarazada. Ella se desmorona inmediatamente, no podía creerlo, ¡¿Embarazada?! No, eso no podía ser. Verónica se queda sentada unos minutos tratando de digerir todo,¿ pero porque no era feliz con la noticia? Por la misma razón que la había vívido atormentada todo este tiempo, el abuso del cual había sido víctima. Verónica se hacía una sola pregunta ¿Quién era el padre de su hijo?. Mientras tanto, Rodrigo tiene una visita inesperada en la oficina. —¡¿Qué rayos estás haciendo aquí Samara?! —le pregunta a la rubia que entraba furiosa a su oficina. —Hoy me sacaron de mi apartamento, todas mis cosas las tiraron afuera como basura, no puedes hacerme esto Rodrigo, no después de tanto tiempo siendo tu amante —le reclama ella. —Te quisiste pasar de lista y no te funcionó, ¿Qué creíste? ¿Qué dejaría a mi mujer por ti? ¿Qué ella me dejaría por un simple mensaje? Estas muy mal de la cabeza, tu misma lo arruinaste todo, ahora ya no te necesito, tengo otra mucho mejor que tu —le responde Rodrigo con arrogancia. —¡Eres un cerdo! ¡Te odio Rodrigo Bianchi! —le grita ella furiosa. Él hace una seña y pide que la saquen de su oficina. En ese momento, Alejandro llega y se queda mirando el espectáculo. —¡Vaya! ¿Ya recibes a tus amantes en la compañía de la familia? —le pregunta Alejandro burlescamente. —¿Qué haces aquí? —le pregunta Rodrigo secamente. —Esta también es mi compañía, así que vengo a vigilar que todo esté funcionando como relojito —le responde él. —Todo está bien, te puedes ir —le dice Rodrigo. —Qué bueno, no esperaría menos de ti —le contesta Alejandro, poniendo sus dos manos sobre el escritorio de Rodrigo. Luego sale de la oficina con una sonrisa maliciosa en sus labios, Alejandro entra al ascensor, y saca su celular y dice: —Necesito información de una persona, quiero saber absolutamente todo sobre ella. Verónica por su parte, no sabía que hacer, ella tenía dos opciones, o le daba la noticia a Rodrigo de que iba a hacer padre con toda naturalidad, o le decía la verdad y se enfrentaba a las consecuencias. Verónica pone las manos sobre su vientre, y elegí la mejor para su hijo. Al llegar la noche, Rodrigo regresa de la oficina. Verónica lo espera en la sala como siempre, aunque para ella las cosas habían cambiado, no le quedaba otra opción que seguir como si nada hubiera pasado. —¿Hola? Luces hermosa como siempre —le dice Rodrigo a Verónica, mientras le da un beso. —Gracias —le responde ella seriamente. —Como has cambiado, que fría eres ahora —le contesta él. —No es para menos, no todos los días descubres el engaño de tu esposo —le contesta ella. Rodrigo la mira y sonríe, luego se sirve una copa de whisky. A sus espaldas, Verónica respiraba profundo para darle la noticia. —Tengo algo que decirte —le dice ella. Rodrigo voltea y le pregunta. —¿Es sobre el divorcio? Porque ya te dije que no, jamás me dejaras —le responde él. —No, no es eso —le responde ella. —¿Entonces de que se trata? —le pregunta él intrigado. Verónica nuevamente respira profundo y le dice. —Estoy embarazada. Rodrigo queda sorprendido, él deja la copa de Whisky en la mesa de una vez, luego le pregunta a Verónica. —¿Estás segura? —Si, me hice varios test y todos dieron positivo —le contesta ella. Él guarda silencio unos segundos, Verónica lo mira impaciente, ella estaba segura de que la noticia no le había gustado. Pero de repente, Rodrigo da un grito y la toma en sus brazos. —¡Un hijo! ¡Vamos a tener un hijo! Esto es increíble, seré papá, escucha mi amor, esta es la mejor noticia del mundo, así que de ahora en adelante ya no vamos a discutir más, cometí un error y lo reconozco, pero ahora eso es pasado, esta noticia lo cambia todo, ¡Todo!. Verónica lo mira sorprendida, Rodrigo estaba realmente feliz, parecía que todo estaba en su lugar, pero no era así.
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