11 Cuando llegué a mi habitación esa noche estaba agotada. Había pasado toda la tarde yendo de tiendas con Brenda y Ryanna. Habíamos pasado horas buscando una falda para Brenda y un par de zapatos para Ryanna. Me había limitado a comprar un nuevo teléfono móvil, ya que el de Scarlett tenía la pantalla estropeada. Había sido agotador, y la única tienda que me había llamado la atención era una pequeña librería de la que Brenda me había sacado a rastras, como si entrara en un lugar radiactivo. Por no hablar de la cena. Una miserable ensalada y un plato de sushi que no alimentaría ni a una gaviota bebé. Por suerte, una vez que me quedé sola, volví a la cafetería donde había desayunado esa mañana y compré cuatro muffins rellenos de crema de vainilla y chocolate. Con mi botín, me escond

