Rakish: Desde que Piper se había ido una soledad en mi alma se apropió. Necesitaba verla. Oír su risa. Y lo peor es que desde que me había ido ella no había querido hablar conmigo, cosa que me dolió pero no quise presionarla. Llamé a Verónica todos los días para saber de ella sin embargo las cosas no habían cambiado. Lo único que me había consolado todo este tiempo había sido su audiolibro, el que había guardado celosamente para mí. —Rakish, ¿Qué demonios estabas haciendo? —gruñó Acheron sacándome de mis pensamientos. Fruncí el ceño y me giré a verlo. —Nada, iba a mi habitación. —¿Cuánto más vas a ignorar a esa hechicera? Dejé salir un suspiro de mis labios. Acheron tenía razón, nunca he tenido familia más que Acheron y Nicholas. Ellos me acogieron como su familia. Tuve la su

