Capítulo V

3131 Words
El interior de mi mente me jugaba muchas malas pasadas, los recuerdos iban y venían, es algo muy frustrante si me quedó aquí sentada es muy probable que tarde más en salir, pero si camino estaré en otro recuerdo, quiero llegar pronto junto a Luisa a de estar muy preocupada, yo se que ninguna la ha tenido fácil, mi abuela murió y yo tuve que irme como mi madre, sin embargo yo no quería vivir a su lado, la imagen de mi antigua habitación se hicieron presentes apenas tenía doce años, habían pasado 4 días desde que mi abuela se fue. - Amalia vamos, no puedo dejarte aquí - Su voz era muy diferente a cuando regrese a México, se había vuelto más fría. - No quiero ir a ningún lado, esta es mi casa - mis lágrimas no dejaban de brotar. - Cállate Amalia, cuando cumplas los 18 podrás quedarte con la casa pero por ahora vienes conmigo - Dos hombres si dirigían hacían mi para llevarme. - No soy ninguno de tus deudores para que me trates así, soy tu hija - grité con irá y me solté fácilmente de ellos gracias a las habilidades del esgrima - Amalia, por favor basta no estoy para tus juegos - Eso me molesto aún más, ¿juegos?, que acaso no se dío cuenta que me cortaron la infancia. - Subanla al auto. - Ni se atrevan ponerme una mano encima -Ordene firmemente - No eres la única que puede mandar, te recuerdo donde estuve hace años - Los hombres estaban dudando, sin embargo tomaron su decisión - Se los dije - a uno lo tiré al piso y al otro le disloque el brazo. - Amalia, ¿qué demonios hiciste? - Los hombres se retorcían de dolor - Amalia si no te subes a la camioneta, te subiré a mi manera - Su mirada era siempre fría ... Esa mujer, ¿realmente era mi madre?. - No, no iré contigo me quedaré aquí - Vi como sacaba un revolver de su bolso - No creas que caeré con eso - - Súbete Amalia, no quiero lastimarte - apunto hacia mí. - Dispara si es lo que quieres, no le tengo miedo a tu porquería - Yo pensaba que era solo una amenaza sin sentido... sin embargo sentí un calor en mi brazo - ¿Qué acabas de hacer? - - Te lo dije, no era opción, menos un juego, vámonos Amalia - Ya no tenía opciones, mi madre cumplía sus amenazas y era capaz de dispararme. Solo me subí a la camioneta, sin embargo miraba a mi madre con un gran odio, me había herido con tal de llevarme con ella. Todo el camino solo hubo un silencio sepulcral, Unos de los hombres había tomado el asiento del copiloto y el otro el del chófer, aunque ambos estuvieran lastimados seguían trabajando como si nada. - Mañana empezarás a entrenar después de la escuela - Solo la ignore, ella apretó mi brazo herido. - ¡Ah! - solté un grito de dolor - déjame en paz - la empujé. - ¿Entendiste lo que te dije? - Me apretó más el brazo pero esta vez contuve el aire - Respondeme si o no - esta vez no apretó la herida, si no que introdujo una pequeña navaja para extraer la bala. - ¡Si!, ¡Entendi! - grite con fuerza. - Bueno eso quería escuchar - A partir de ahí mi vida fue de puros golpes, apariencias y desastres sociales. El recuerdo se desvaneció, esta vez fue como un sueño, pues al estar en ese lugar oscuro por unos quince segundos al abrir y cerrar los ojos estaba nuevamente en el cuarto del hospital esta vez vi a mi Luisa me miraba tiernamente y preocupada. - Hola de nuevo amor - le regalé una tierna sonrisa. - Amalia - juntó su frente con la mía - No me asustés así cariño - beso mi nariz - Perdón mi amor - alce los brazos con dificultad - Te amo - deposite un tierno beso sobre sus labios. - Disculpen, siento interrumpir su momento - Habló el médico - Pero por el momento no creo que sea prudente el contacto físico - Me sonroje por el comentario - Por otro lado creo que tendrás que quedarte un poco más de tiempo aquí, en lo que te pongas estable, no puedes recibir noticias fuertes y solo tu madre y Luisa tienen acceso a este cuarto - El médico checo mi estado se dirigió a la puerta - Que tengan buen días y por favor, "no hagan nada que no haría yo" hasta que Amalia se recupere. - D-doctor... - Me puse roja y en cierto aspecto hace meses que no tenía acción con Luisa, esta me miraba un poco sonrojada. - Amalia - Ella posó su frente sobre la mia... - Te deseo - en ese instante sentí como mi rostro hervía, Luisa se alejó un poco y besó mi frente - Esperare a que te recuperes para estar contigo - su sonrisa era tierna y mostraba afecto, es ahí donde cai en cuenta que Amalia nunca fue muy cariñosa conmigo, me mostraba afecto a su manera. ¿Es la misma Luisa de la que me enamoré?. - Luisa... - mi voz se escuchaba apagada. - Dime cariño, ¿necesitas algo? - Sostuvo mi mano de forma que me hizo sentir que era la verdadera Luisa. - Has sido muy cariñosa conmigo últimamente - la mire a los ojos - Tu siempre has tenido tu manera de demostrarme el afecto de me tienes, usualmente eres fría, y solo me das muestras de afecto de vez en cuando - - Cariño, yo sé como soy y es que después de casi perderte me di cuenta que no puedo tratarte siempre de manera cortante o evadir cuando me hablas de tus sentimientos - Suspiró con mucha ternura - Siempre has sido comprensiva conmigo pero ... Yo siempre he sido muy dura - - Luisa, no me importa si eres fría o cariñosa, tienes tu propia manera de amarme y demostrarme afecto y amo eso de ti, te amo con tus defectos y cualidades. Para mi lo eres todo, me es suficiente con los besos y las caricias de vez en cuando - Le hice un gesto de que quería se acercara a mi el cual correspondió sin pensarlo dos veces le di un tierno abrazo y uno cuantos besos. ●□●□●□●□● En una cafetería cerca del hospital se encontraba Ikal había tenido una llamada importante más sin embargo no se esperaba contar con la presencia de una enviada de Cayetana. Una mujer esbelta, de porte fino y de apariencia europea se sienta frente a Ikal. - Señorita Ikal Canmoo, ¿cierto? - La mujer tenía una mirada fría y un semblante que aterraría a muchos. - Así es, soy Ikal... ¿usted es la señora Cayetana? - Sonrió pícaramente. - Si, el motivo de esta reunión es de suma importancia, pues quiero pedirte algo muy importante - - Dígame, escucharé su propuesta de negocios - La mujer tenía que actuar de la manera que Cayetana lo haría, sacó un par de agujas para tejer y los encajo en la manga de Ikal - Aléjate de mi hija Amalia, no te quiero ver en el hospital o juro que empezaré una guerra contra tu cartel y algo más necesitamos saber si alguien de tu gente participó en el intento de homicidio de mi hija, no puedes retractarte y si tanto amas a mi hija me ayudarás, alejándote de ella e investigando - Ikal estaba sorprendida y no pensaba alejarse de Amalia estaba más que dispuesta a recuperar su amor. - Puedo ayudarlos, pero alejarme de Amalia jamás ella y yo tenemos mucha historia juntas, además yo puedo darle algo que Luisa no - La mujer encendió un cigarrillo - Quiero casarme con Amalia, necesito que manden lejos a Luisa - - Lo siento, no puedo separar a Amalia de Luisa, debes entender que no puedes forzar que su corazón te ame - Ikal solo miraba a aquella mujer. - Ayudaré a buscar a los implicados, pero al menos quiero pasar la noche con ella y dejarle un pequeño recuerdo - Ikal apago el cigarro y se levanto - y eso es todo quiero que ella vaya a cenar conmigo cuando se recuperé - - De acuerdo, en cuanto encuentres quienes fueron avísame - Ikal asintió y se retiró, la mujer tomó su celular y llamó a la verdadera señora Cayetana - Mi señora, logré convencer a Ikal de ayudar con la búsqueda de aquellos sicarios... - La voz del otro lado de la línea la interrumpió. - Muy bien, tendrás tu recompensa muchacha - - Mi señora hay un detalle que no me dejó completar - - Dímelo - - La señorita Ikal quiere ver a mi señora Amalia cuando se recuperé, quiere llevarla a cenar - Hubo un pequeño silencio incomodo - La verá, pero tendré que llamar a Luisa y a Amalia para hablar con ellas, no quiero que haya malos entendidos - Suspiro y mientras se recargaba en su propia mano - Puedes tomarte el resto del día te mandaré el dinero cuando estés en casa - - Si, gracias mi señora - Ikal se encontraba caminando hacia su auto cuando un mensaje anónimo le mando fotos de su esposa, su mejor amigo y el mejor de sus hombres entrando a un departamento Ikal se dirigió a su casa, empezó a guardar las cosas de Martha, no le importaba si ella le había comprado todo no soportaría más a Martha, sus humillaciones, sin mencionar que tenía sospechas que la hija menor que tenían no era de ella y aunque le dolía prefería no decir nada, le llamo a su mejor amiga. - Ángeles, lo hizo, mi mejor amigo me traicionó, se metió con mi esposa, estoy cansada - - Ikal cálmate, era de esperarse saca todas las cosas de tu esposa, no vale la pena que ella siga ahí - - Ya hice las maletas de Martha, las dejé en la entrada de la casa le llamaré para que venga y hablemos, voy a divorciarme, y volveré a enamorar a Amalia - - Ikal, tampoco busques refugiarte en alguien que ya tiene una vida y le costó superar la ruptura y las palabras con la que la heriste date un poco de tiempo, las cosas mejorarán - - ¿Podrás venir esta noche?, igual necesito ayuda con algo - - Si, nos vemos en tu casa - La llamada terminó, era momento de comenzar de cero con su vida. Aunque aún se debatía si seguir buscando a Amalia o dejarla ser feliz con esa tal Luisa. Mientras la vida de los demás seguía su rutina una mujer se encontraba en un departamento con 2 hombres yaciendo con ella, uno moreno y delgado cabellera oscura y el otro de tez blanca y cabello castaño ambos se encontraban muy ocupados embistiendo a la joven mujer. - Señorita Martha, ¿está segura que su esposa no se dará cuenta? - decía uno entre jadeos. - No seas tonto Marcos, Ikal es tan estúpida que no se dará cuenta esta más centrada en el trabajó - dijo el otro joven mientras hacía su trabajó. - No sean tontos, Ikal ya ni me toca así que dudó que se de cuenta, aparte ustedes si son hombres de verdad, me encanta sentirlos dentro de mi y sentir como se vienen - decía entre jadeos y gemidos, sabía que Ikal se daría cuanta que ella se metía con su mejor hombre y su mejor amigo. Sin embargo estaba dispuesta a correr el riesgo pues Ikal igual tenía cientos de amantes. El sonido de los movimientos que hacían aquellas tres personas iba en aumentó llegando a su momento de clímax y viniendose aquellos dos hombres dentro de la mujer tan indecorosa en aquel cuarto. El celular de Martha empezó a sonar y no era nada más ni menos que su esposa Ikal, ella no respondió y dejó que el celular siguiera sonando. Los dos hombres empezaron a vestirse mientras que la mujer solo se acostó en la cama a relajarse, sabía que Ikal llamaría hasta que ella le contestará ya conocía la rutina de su esposa así que no le tomó importancia. - Johnny, Marcos necesito que acaben con Amalia totalmente, no quiero que me quite todo lo que he conseguido, basándome con Ikal - - Señorita Martha - Habló Marcos - Sabemos que quiere acabar con ella, pero por lo que vimos, escuchamos y sabemos Amalia se casará, o eso nos informarón en el hospital - - Interesante, aún así lo mejor es acabar con ella, Ikal buscará alguna manera para que termine esa relación y compromiso, no quiero que esa niña interfiera - Se miraba las uñas de una manera muy engreída. - Cómo ordené mi señora - Johnny besó la mano de Martha y ambos hombres se retiraron. - Ninguna estupida me va a quitar a mi esposa, creó que haré una pequeña visita a esa mujer y saber quien es de una vez por todas y su supuesta novia - Martha agarró su celular y vio las llamadas perdidas de su esposa, lo que se sorprendió es que Ikal le dejaba entre veinte o cuarenta llamadas sin exagerar, pero ahora solo había tres. Martha decidió llamarle a su mujer. - Ikal, ¿qué pasá?. Estoy en el Spa, por eso no contestaba el celular - Objetó una excusa. - Bueno, necesito que vengas a la casa, quiero hablar contigo y quiero que empieces a sacar tus cosas de mi casa - - Pero, ¿porqué?... Ikal dime que pasa - La mujer se escuchaba alterada. - Ven a la casa aquí hablaremos - Ikal se escuchaba totalmente seca. - Voy amor, no tardaré - la otra mujer corto la llamada se escuchaba muy decepcionada y molesta. Martha tomó un taxi que la llevaría a su casa, al llegar vio como cinco maletas estaban en la entrada, dos de los hombres de Ikal custodiaban la entrada. - ¿Qué está pasando aquí? - Martha intentó entrar con las maletas. - Tenemos órdenes de la señorita Ikal para dejarla pasar sin llevar las maletas a dentro, lo sentimos señorita Martha - Ella entró sin nada, se dirigió a la oficina de su esposa y la vio tomando un poco de vino. - Martha, que bueno que llegaste, creo que ya viste tus maletas fuera de casa, ¿qué tal tu visita al Spa? - Martha estaba nerviosa. - Bien cariño, a que se debe el llamarme con tanta urgencia - Sus ojos mostraban nerviosismo. Ikal no era tonta, ya no caería en las manipulaciones de Martha, había planeado algo para que no sospechara de lo que le pasaría a las dos personas con las que la vieron, ni el final que ella tendría. - Me surgió un trabajo muy arriesgado, necesito que salgas de la ciudad, sin rechistar y sin hacerme objeciones, quiero que te escondas en Michoacán, yo mandaré a por ti cuando todo pasé, por favor, cuídate mucho cariño - - Lo haré, pero ¿quienes irán para cuidarme?... ¿Johnny y Marcos? - Ikal sintió un sabor amargo en su boca. - No, está vez Irán Placido y Paola contigo - Le sorprendió escuchar que la cuidarían la hermana y el hermano de Ikal, nunca había hecho eso algo andaba mal. - Bueno, ellos irán contigo, yo mandaré a por ti, feliz viaje amor, necesitaré la ayuda de Johnny y Marcos, para este negocio son los más capacitados - Ikal vio como sus hermanos se llevaban a Martha, no la vería en un buen tiempo y podían sacarle información. Al ver como se alejaban, llamó a Johnny. - Oye, necesito que vengas a la casa, hay un mega trabajo y necesito de ti y de Marcos, si el esta contigo traelo es muy importante - Dijo en un tono alegre. - Claro, iré por Marcos y nos vemos allá - el colgó la llamada. Los minutos pasaban, Ikal estaba lista para recibir a sus dos socios, y realmente sus socios. Cuando llegarón, fueron bien recibidos por la anfitriona, ninguno de ellos se esperaba lo que pasaría. Los sento en el despachó. - Bueno, los traje aquí para aclarar algo, bueno agarrenlos y atenlos tengo asuntos que arreglar con ellos - Los guardias cumplieron lo que su jefa les pedía mientras los dos traidores se sorprendieron. - Ikal, ¿qué pasá? - Pregunto Marcos asustado - Somos tus amigos, ¿porqué nos haces esto? - - Vamos Ikal, deja de andar con bromas, sabes que nos llevamos bien y somos amigos desde hace años - - Creó que mejor que nadie, saben el porque están aquí, los considere amigos cercanos, les di la mano y me traicionarón, sabes como se paga la traición en el mundo donde vivimos - Ikal le daba vueltas, parecía una fiera al acecho. - No Ikal, no sabemos porque estamos aquí y menos porque te comportas de está manera con tus amigos, ¿qué ocurre? - ambos estaban asustados Ikal pego un manotazo en la mesa. - Dején de temblar como cachorros recién nacidos, ustedes saben lo que han hecho - Miró a uno de los hombres armados que tenía sometido a su "mejor amigo" - Trae las fotos - - ¿Qué fotos?, ¿de qué esta hablando? - Johnny sonaba desesperado. - Ya lo verás, por ahora preguntaré; ¿desde cuándo me están viendo la cara? - Ikal hacerco una navaja en el cuello de Marcos para asustarlo pero este se orino del miedo. - ¡No sabemos de que hablas Ikal! - Marcos temblaba. - Pensé que eras más valiente Marcos, acaso ¿no recuerdas cuando llegaste golpeado a mis pues y me suplicaba ser el más leal de mi hombres? - Le escupió en la cara - Ahora estas en la misma situación, pero esta vez rogando por tu vida - - Aquí están las fotos mi señora - Ikal tomo las fotos de aquellos hombres entrando a un departamento con su esposa. Los dos traidores estaban sorprendidos y asustados. - Ikal, recuerda que tus hijas... - La mujer les soltó un golpe. - Cállate, mis hijas está con su abuela expliquenme esto - Señalo las fotos. - Ella nos pidió hacer algo, nos mandó a matar a alguien ... - Fue lo que salió de la boca de Marcos - A ver dime más, ¿a quién mando a matar? - Johnny solo se quedó mudo. - A- Amalia Tecades ... -
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