Una mujer de complexión media delgada, ojos color café claro, tez morena, cabello lacio color n***o azabache se encontraba desayunando un plato de cereal en aquella mansión elegante y lujosa, su hija mayor quien contaba apenas con nueve años se encontraba sentada frente a ella, la niña la miraba con curiosidad ya que su madre nunca se arreglaba para salir.
- Mamá, ¿dónde irás?... - La niña daba pequeños sorbos a su tazón.
- Saldré un rato a trabajar, ya sabes lo difícil que es el trabajo de mamá - trato de mentir.
- Mamá, tu nunca te arreglas para salir, siempre dices que la ropa formal es solo para fiestas de gala o algo así... ? - Su hija a pesar de su corta edad era muy inteligente, y la conocía mejor que nadie - Irás a ver alguien, ¿cierto?. - La niña solo levantó la ceja.
- Si, no le digas a tu mami por favor - La mujer solo la miraba preocupada.
- Mamá, no puedes seguir haciendo eso... No puedes seguir coleccionando amantes, no es justo para mami... Aparte ya tengo todo lo que quiero, siempre compras mi silencio - La niña se escuchaba molesta.
- Lo sé, pero en verdad está chica no es como las otras, nisiquiera la quiero como amante. Hay algo que no sabes Himeko, y es que cuando tu apenas tenías cuatro yo conocí a una mujer muy fina y elegante, cursi, hermosa y muy leal - Los ojos de esta mujer se iluminaron, y la hija al notar esto solo la vio con cierta incertidumbre.
- ¿Qué pasó con ella? - la niña solo vio como su madre desviaba la mirada - ¿La engañaste cierto? -
- No, no la engañe, solo que tuve miedo a quedarme a su lado, no supe que hacer, ni como mantenerla a mi lado, en parte tu sabes mi situación con tu papá y el porque casi no visitamos a tu mamá Estrella - la mujer suspiró - Ella era muy dulce, no la valore y termine casandome con tu mamá, es curioso de como ahora tengo la oportunidad de recuperarla - Una mujer se encontraba bajando las escaleras y rápidamente la niña cambió el tema.
- Mamá, necesito dinero y permiso para salir con mis amigas el sábado que viene - la niña sonrió.
- Esta bien cariño, ¿porque no invitas a tus amigas a una pijamada?. Estoy segura que te divertirás - la niña abrazo a su madre mientras la otra mujer observaba.
- Gracias mamá, eres la mejor - Le dio un beso en la mejilla, la otra mujer entraba a la habitación y carraspea par llamar la atención de ambas, la niña sale corriendo.
- Ikal, cariño - la mujer se acerca - ¿no creas que consientes mucho a tu hija? - La mirada de Ikal cambia.
- Se lo merece, es una niña inteligente, aplicada y responsable. Confío en ella - Miraba su tacón para no encontrarse con la mirada de aquella mujer.
- ¿A dónde irás?, estas muy arreglada y formal - La mujer sospechaba que vería a una amante.
- A trabajar, tengo una junta con uno de los aliados de mi jefe y te recuerdo que no debo darte explicaciones - Ikal termino su cereal levantándose de su sitió.
- Es que en tu persona es muy rara la formalidad, siempre te gusta usar ropa ligera - Ikal la miro sería y frivolamente poniendo su mano en el cuello de su esposa.
- No te metas en mis asuntos Martha, te recuerdo tu lugar, puedes tener todo lo que quieras pero no tenemos ninguna conexión emocional, ni lazos que nos una, aparte de Hikari - Ikal se alejó de ella dejando a una Martha confundida por lo que acababa de pasar, si de por si dentro de casa Ikal era rara, la manera en la se comportaba ahora lo era más.
- Creó que pronto perderé todo esto... - Susurró para ella misma - No lo voy a permitir, se que es esa chica de nuevo y esta vez la mataré en verdad - Lo que no sabia es que la niña mayor de la familia había escuchado todo y tenía grabado en su celular, sabia que su madrastra estaba mal de la cabeza pero no sabia que tanto.
"-Se lo mostraré a mamá cuando vuelva-" Se dijo mentalmente.
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Después de hablar con la metiche de mi esposa me dirigí a mi auto, quería ver a mi amada Amalia, poder hablar y arreglar las cosas con ella, pedirle que se casará conmigo y poder formar la familia que alguna vez juramos tener.
Camino al hospital, decidí ir a comprar flores, la conocí muy bien para saber que sus flores favoritas son las rosas rojas y blancas, de verdad... Habían pasado 5 años desde que la vi y le escribí. Se que fue muy cobarde de mi parte terminarla por teléfono, pero no sabia que hacer tuve miedo cuando ella empezó a hablar de matrimonio y a decirme sobre tener una familia y más hijos, cosas que termine teniendo con otra mujer por mi estupidez. Cuando llegue a la florería una chica se me acercó para atenderme era muy amable y tierna.
- Buenos días señorita, ¿buscaba algo en especial? - Me saludo cordialmente
- Si, me gustaría comprar un ramo de 12 rosas, intercaladas entre rojas y blancas - Sonrei tiernamente.
- Por supuesto - la joven tardó unos momentos para traerme lo que quería - Serían $120 pesos -
- Claro - le entregué un billete de doscientos a lo cual objete - Quédese con el cambio - la muchacha solo me sonrió, me dirigí a una papelería pues sabía lo mucho que a Amalia le encantaban los poemas, las cartas y detalles, quería hacer las cosas bien esta vez.
- Mi muy amada Amalia... de verdad nunca pensé usar esas palabras, las mismas palabras que usabas en tus cartas para referirte a mi ... "Mi muy amada Ikal"- Después de hablar conmigo misma y hacer un caos con el papel, los poemas, los pequeños obsequios para mi Amalia decidí conducir al hospital San Pablo.
El transcurso fue ameno, todo iba bien, cuando llegué senti una pequeña opresión en mi pecho, al llegar a la entrada del hospital me diriji a la enfermera recepcionista quien me autorizó el acceso, caminaba con el corazón acelerado vi salir al militar que estaba con Luisa, decidí esperar unos momentos a que saliera totalmente de mi campo de visión para poder llevar acabó mi plan. Después de cinco minutos decidí acercarme a la puerta de la habitación ahí es donde escuché algo que no debía y arruinó mis planes...
- Amalia Tecades, ¿te quieres casar conmigo? -
- Si, acepto Luisa, si quiero casarme contigo -
Como si mi instinto me lo marcó para entrar y reclamar a mi chica e impedirle ese compromiso, ella no podía estar con nadie más que conmigo.
- ¡No!, ¡no te puedes casar con ella! - Después de todo el desastre que se armó dentro vi como mi Amalia empezaba a sentirse mal, por mi presencia... Creo que lo heche a perder todo ...
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¿Porqué?... Hace años que ella no la veía, ¿para qué se aparece?, Luisa estaba a mi lado y hasta a ella la sacaron del cuarto por culpa de Ikal... Aún recuerdo como fue el que me alejó...
Eran las nueve de la noche, yo aún seguía con algunos pendientes de la escuela estaba tan feliz que ella me hiciera compañía durante una llamada de casi cinco horas, mi corazón estaba alegre, hasta que recibí un mensaje, suponía que era de mi amor y efectivamente.
"Amalia, quiero hablar contigo"
"Claro amor, ¿qué ocurre?"
"Amalia, no me digas amor, quiero decirte algo, pero no lo tomes a mal , eres la mujer más hermosa, inteligente, única y una dama perfecta, se que lo que diré te dolerá pero promete algo"
"Ikal amor, me estás asustando. Dime ¿qué está pasando?"... Mi corazón empezaba a ahogarse en la angustia, el remordimiento y la tristeza tenía el presentimiento de que esto acabaría pronto, ¿pero porque así?.
"Amalia, quiero terminar contigo, no quiero perderte, pero es lo mejor para las dos, adiós."
"Ikal, ¿es una de tus bromas no?, solo estas jugando."
"No es ninguna broma, tienes que ser feliz, por favor no dejes de luchar. Siempre sigue fuerte, no me busques, ni siquiera pongas un pie en Campeche"
"Ikal, no Ikal por favor no me abandones"...
Esa noche mi corazón se rompió en mil pedazos, sentía como me faltaba el aire, el dolor era insoportable, lo primero que hice fue dirigirme al baño y buscar el veneno que había guardado, quise tomármelo todo pero termine llamándole a Luisa, ella fue quien me apoyó en ese momento en el que me sentía tan débil, lloré, me desahogue llorando y escribiendole.Gracias a Luisa pude recuperarme de ese golpe tan duro.
Estando ahora inconsciente dentro de mi cabeza puedo decir que me doy cuenta la perdida de tiempo en el cual sufrí por Ikal. Luisa es la única en la que pienso, sentir el calor de sus brazos cuando regresa de trabajar es lo mejor, sus besos son lo mejor del día y esos detalles cuando tiene tiempo de visitarme en el despacho.
" Amalia, mi amor despierta, te lo suplicó te necesito eres la persona que más amo y recuerda que nos casaremos"...
Otra vez escuchaba la voz de Luisa, pero no podía abrir los ojos y hacer reaccionar a mi cuerpo.
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Luisa esperaba impaciente para poder ver a su novia, estaba preocupada, cuando saco Ikal ella simplemente se fue sin objetar ni rechistar sabia que lo su presencia causó en Amalia así que solo escapó como la cobarde que siempre había sido.
- Amalia, recupérate pronto amor mío - me dirigí a la entrada para tomar un poco de aire fresco.
La recepcionista, que ya me conocía se me acercó diciendo que una joven había dejado unas cosas para Amalia, sin pensarlo fui a recibir los objetos; sabia que Amalia no podría verlos en un tiempo y decidí inspeccionar si había algo que podría poner en peligro a mi princesa.
Lo primero que decidí abrir fue la caja adornada con un hermoso moño rojo, en el cual había algunos libros que mi niña me dijo que le encantaban, en total eran siete títulos que se encontraban dentro;
"Tokio Blues de Haruki Murakami, Memorias de una Geisha de Arthur Golden, la trilogía de Sangre de Tinta de Cornelia Funke, el arte de la guerra y Lesbos". Revise la carta que había sido escrita a puño y letra y las palabras que usaba me ponían a temblar pensando que en algún momento mi amada Amalia decidiera perdonarla y regresar con Ikal dejando atrás el compromiso de hace unos instantes, el texto decía;
"Mi muy amada Amalia:
Quiero que sepas que en este tiempo me he dado cuenta, que si amor efectivamente te quiero a mi lado siempre me sacas la mejor sonrisa, me gustas y mucho.
Eres la mejor te lo juro amor cada día que pasa te amo más y más y más. Te diré algo preparate porque está vez no te dejare ir, te quedarás conmigo el resto de mi vida porque eso quiero. Compartir contigo mi vida entera la quiero pasar a tu lado y la verdad tiene rato que no me expresaba así. Desde que tú y yo terminamos deje de expresarme así no he escrito cartas largas amor. Solo a ti te los puedo mandar, por ejemplo esta carta, jajaja bueno amor el caso es que te amo demasiado y que no te pienso perder te voy a valorar, respetar, amar, apoyar en lo que sea te amo y muero de ganas por verte amor de tenerte en mis brazos.
Con amor tu amada Ikal."
Leer esa carta llena de hipocresía hacia crecer mi enojó, ¿cómo se atrevía a regresar después de cinco años?, no tiene sentido regresar de la nada así, como así, sabiendo del gran daño emocional que dejó en mi princesa. No podía permitir que alguien tan manipuladora volviera a lastimar a mi novia, lo primero que hice fue dejar las rosas en la capilla del hospital, en cuanto regrese al lugar donde me encontraba una enfermera se me hacerco.
- Señorita Luisa, Amalia se encuentra estable, puede regresar a cuidar de ella - Al alejarse de mi para atender a sus pacientes me dirigí hacia donde ella se encontraba dormida, solo me hacerque para acariciar su rostro y depositarle un tierno y delicado besó mientras le decía.
- Amalia, mi amor despierta, te lo suplicó te necesito eres la persona que más amo y recuerda que nos casaremos, recuerda que adoptaremos a la hija de Joaquín, y tendremos otro bebé, que será de las dos - no dejaba de acariciar a mi novia, estaba tan preocupada. Después de todo le había tomado mucho volver a reaccionar - Cariño, iremos Lachiguiri a nadar al río, a montar a caballo y recolectar frutas silvestres... Pero por favor reacciona y no me abandones - Sostuve sus manos por un momento y las besé con mucho cariño y amor, notaba que ella estaba consciente que yo estaba hablando y reaccionaba a mi voz, solo no podía abrir los ojos, me quedé a velar su sueño, y esperar a que despertará. - Amor, tomate tu tiempo, estoy impaciente pero estaré aquí cuando lo hagas -
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Era hora de poner en marcha mi plan, no podía permitir que esa mujer me alejara de mi esposa, no lo permitiré, acabaré con la vida de Amalia Tecades.
- Andrés, infiltrate como enfermero e inyectale esto, quiero a esa mujer fuera de mis planes - Le dirigí la palabra a uno de mis matones
- Si señora Martha - Vi como salió del lugar para dirigirse a cumplir su trabajó.
"-Me las pagarás Amalia Tecades-"
Un hombre se dirigía al hospital San Pablo, pero a lo lejos una mujer con una bufanda lo observaba, cuando vio que se disponía a vestirse de enfermero simplemente decidió sorprenderlo.
- Oye guapo, ¿tienes tiempo? - Empezó a hablarle coquetamente
- Tengo trabajo que hacer, así que no puedo estar con zorras por el momento - Empujo a la bella dama.
- ¿A quién le dices zorra?, gilipollas - La mujer le pone un arma en la cabeza - ¿Quién te envió? -
- No voy a revelar la identidad de la persona que mandó, mucho menos de la persona a la que me enviaron a eliminar - Dijo seriamente.
- Bueno, eso no es problema de todas maneras tengo ojos y oídos en todos lados, déjame decirte que se que ibas detrás de Amalia Tecades - La mujer le advirtió - Nisiquiera intentes escapar, te tengo como objetivo, así que será mejor que colabores -
- Amalia Tecades, ese mi objetivo y solo puedo decirte que quien me envió solo quiere alejar a su esposa de ella a toda costa lo demás tendrás que descubrirlo tu - El hombre agarro su propia arma, disparándose en la cabeza.
- Eres un imbecil - Cayetana huyo del lugar como si ella nunca hubiera estado presente, era una mujer que encerraba muchos misterios y que no dejaría que le pasara algo a su hija, mientras tanto saco su teléfono y llamó a quien podría ayudarla - Roberto -
- Dígame señora - contestó el hombre al otro lado de la línea
- Necesito que vigiles a Ikal y a toda su familia, te enviaré refuerzos para que tengas mejor terreno -
- Si, mi señora no se preocupe, en un rato iré a ver a su hija y a su novia, parece que Ikal fue al hospital - el hombre guardó silencio y escucho como aquella mujer explotaba al otro lado de la línea.
- ¿Qué?, ¿porqué demonios Ikal fue a visitar a mi hija? - Cayetana golpeó la pared con fuerza dejándose unas pequeñas heridas - Quiero que consigas una reunión con ella, no quiero que se hacerque a mi hija, menos ahora que es feliz -
- Como ordené mi señora - Cayetana colgó la llamada, estaba furiosa, decidió hacer una pequeña visita a su hija, trato de centrarse y estaba preparada si Ikal aparecía en su presencia... Al llegar un par de enfermeras se acercaron para llevarla a cambiarse de vestimenta. La llevaron al cuarto de su hija, al entrar vio la hermosa escena donde Luisa sostenía la mano de su hija y la besaba con preocupación.
- Ahora confirmo que eres el mejor partido para mi hija, no voltees -
- Suegra, discúlpeme estaba más concentrada en ella que olvidé lo demás - Dijo Luisa sin quitar la mirada de su amada Amalia.
- Descuida, pronto podrás conocer mi rostro pero no es lugar adecuado por ahora - Poso su mano sobre el hombro de aquella militar.
- Esta bien, hay algo que quiero mencionar y el resultado fue que Amalia quedará inconsciente de nuevo - Luisa mostró mucho enojó - Dejó aquellos objetos unos libros y una carta - Señalo Luisa con irá.
- Lo supe, Ikal vino y altero a mi hija, y por lo que veo no perdiste el tiempo con ella - Miraba el hermoso anillo que su hija llevaba en su mano.
- Si, se lo pedí cuando Ikal entró, ahora su hija es mi prometida, créame que la cuidaré con mi vida, no permitiré que ella vuelva a sufrir -
- Estoy segura que la harás muy feliz Luisa - Respondio fríamente, estaba celosa de que su hija mostrara más afecto por esa mujer que por su propia madre, pero ella lo aceptó no fue la mejor y siempre estuvo ausente en la vida de su hija.
Cayetana leyó la carta que Ikal escribió para su hija y vio los libros, estaba furiosa y tendría mucho de que hablar con esa mujer, pero nadie esperaba que quien realmente estaba planeando todo era alguien del pasado de Ika y Amalia.