—¡Ya basta Archer! —me carcajeo parada al otro extremo de la habitación. —¡No! ¡Exijo una venganza! —se queja con la almohada entre las manos. Vuelvo a mirar su cabello lleno de las plumas de la almohada y no puedo evitar volver a reír, le había despertado de la peor manera, pero en mi defensa no fue a propósito. A veces cuando estoy dormida y tengo sueños extraños me muevo demasiado, pataleo, golpeo, grito, lloro o hago cosas que a la gente podría parecerle muy extraño, en este caso Archer fue una víctima. —Era una cucaracha voladora, ¿tú entiendes lo que eso significa? —digo entre risas— No fue a propósito, no controlo mis sueños. —¿Me acabas de llamar cucaracha voladora? —pregunta poniendo un gesto como si estuviera comiendo limones— No era una cucaracha, era yo, ¡yo dormido a tu la

