Lucas era un chico sensible, jovial que se sentía bien y cómodo con Ginebra. Estar con ella era una oportunidad que estaba dispuesto a asumir, y para correr con esa responsabilidad que caracterizaba a la chica tenía que aprenderla a amar con cada uno de sus defectos y pedazos; su hijo era una parte de ella que él quería conquistar.
Sin embargo, al otro lado de la puerta los dos amantes fingían que no había ocurrido nada actuando como si ni siquiera se mirase cuando por dentro querían comerse vivos.
Al entrar a la oficina del profesor fue una sorpresa para Lucas ver a Ginebra allí, en su rostro fue muy evidente la confusión y el asombro.
—¡Lucas!—murmuró la muchacha tomando unas hojas blancas para justificar el hecho de que estaba en la oficina del profesor Cam.
—¿Que haces aquí?—su voz seguia siendo tierna, condescendiente aunque algo confusa.
—Estaba inprimiendo. Ya sabes. Para la siguiente clase y como Asley me dijo que el profesor Cam nos estaba colaborando con las impresiones por eso vine aquí.
—Así es Lucas, si tú también necesitas, está a la orden—corroboró Cam limitándose a mirar a ambos novios.
—¡Gracias profesor!—agradeció el chico respirando hondo, no estaba muy convencido con la respuesta más no podía imaginarse nada malo entre el profesor y su alumna. Además, Cam nunca se involucraría sentimentalmente con alguien que estudiaba y Ginebra tampoco se fijaría en su profesor.
Asimismo, Lucas apartó esas ideas viles de su mente para enfocarse en su novia, estaba permitiendo que su mente lo llevara a rincones oscuros de celos que después no podría controlar.
En ese mismo instante, Luz ingresó también a la oficina con una cara de desaprobación al ver a los dos estudiantes en la oficina de su acompañante s****l.
—¿Que hacen aquí?—formuló con una ceja levantando.
—Están imprimiendo. ¿Algún problema con eso?
El rostro de Luz fue de sorpresa, no esperaba que el mismísimo Cam le hablara de esa forma.
—No, solo que Ginebra no regresó nunca más al salón.
—Lo siento profesora—se disculpó avergonzada, apretando las hojas blancas contra su pecho.
—Bueno profe, nos retiramos, ahorita entramos a otra clase—se excusó Lucas y Gin agradeció que la sacara del ojo de la maestra Luz.
No obstante, Luz se les quedó mirando con desconfianza, no era una mujer distraída ni tonta aunque su idea cambiaba al ver a Lucas, si tal vez la hubiese encontrado a solas con su hombre si fuese entrado en crisis más como no fue así se calmó un poco.
Moviendo su cuerpo delgado de un lado a otro caminó para sentarse en el regazo de Cam.
—Como esta el profesor más sexy de esta universidad.
Él se echó a reír.
—Estoy sin bragas—le murmuró en el oído mordiendo su lóbulo de la oreja.
Las manos de Cam indagaron bajo su vestido verificando que su compañera de trabajo estaba mojada y sin ropa interior.
Ella se levantó de su regazo para abrir las piernas, colocándose en hojarasca encima de él.
—Cogeme ahorira mismo, aquí en tu oficina.
Atacó los labios del profesor con violencia, haciéndolos suyos nada más con besos posesivos. Luz volaba en la imaginación indecente del deseo, lascivia y lujuria que le despertaba ese hombre frente a ella.
Gimió cuando sintió dentro de ella el pene de su candente compañero, y con movimientos desproporcionados se sumergió en el sexo tan delicioso que esté le ofrecía.
Jadeó una y otra vez regocijandose en esas manos que apretaban con fuerza sus caderas, inspirándola a seguir moviéndose hasta quedar exhausta en su pecho.
—Eres delicioso mi amor.
Se levantó de encima de su regazo sonriente acomodándose su vestido rojo mirando como Cam se subía el cierre de sus pantalones.
—¿Nos vemos en la noche para cenar?
Él asiente.
La maestra Luz sale de su oficina no sin antes darle un guiñó de ojos. Finalmente, Cam suspira, había escondido el contrato que había hecho con Ginebra para que Luz no se diera cuenta.
Una sola noche bastaría para matar las ganas.
Después de terminar con las clases, salió de la universidad para alquilar una suite en el motel Royal. Ese lugar sería testigo de todas sus fantasías indecorosas con una de sus alumnas.
Que estoy haciendo...
El miedo agudizaba su pecho, por más que su mente y sus deseos aumentaban al imaginarse arrebatarle esas pantys medias y hacerla suya lo inspiraba a seguir con el plan y en contrato que ambos habían acordados.
Es una locura.
Si, Cam estaba consciente que era una locura un encuentro s****l con alguien que estaba en la universidad que daba clase. Acto seguido, mientras cenaba con Luz no dejó de pensar ni un minuto en Ginebra y en su acción indecente.
☆☆☆
Ginebra estaba nerviosa, era un viernes soleado cuando su mamá la llamó y habló con su hijo. Se comprometió visitarla al día siguiente así se despejaria la mente después de una noche caliente con su profesor.
—¿Estas bien?—preguntó Asley al mismo tiempo que tecleaba el computador.
—Si claro. ¿Tienes planes para hoy?
—No Gin, quiero descansar. Además, tengo muchos trabajos acumulados. Deberías también adelantar.
—Si tienes razón. Haré el almuerzo. Gracias a Dios hoy no tuvimos clase, nos levantamos súper tarde.
Asley se rió entre dientes.
—Hace mucho no me levantaba a las 11 de la mañana. Estamos pasadas.
Ginebra cocinó pasta con carne molina y entre lados dos devoraron la comida. Luego, se puso a hacer una análisis sobre un articilo periodístico sobre la tecnología. Tenia que hacerlo bien, depende de cómo ella lo escribirá dependía su primera nota.
—Mañana iré que visitar a mi hermana.
—¿Me dejarás solas?—farfulló su amiga.
—Si y hoy en la noche me veré con Lucas—mintió plantando su vista en el libro.
—Creo que Lucas y tú van bastante bien, llevando la relación despacio, eso es bueno—halegó mientras bostezaba.
Ginebra no volvió a mencionar el tema, solo que antes de caer la noche se dió un baño, se vistió con su usual pantys medias negras, una falda de cuadros, una camisa del mismo color que sus pantys y su cabello suelto ondulado de las puntas. Sus labios pintados de rojos le daba el toque sensual que quería, al igual que un ligero maquillaje que le hacía lucir bien y no sobrecargada.
—¿A que hora regresas?—preguntó Asley.exha un desastre con una toalla guindada en sus hombros.
—No lo sé. Supongo que a las 10:00
—Bueno Gin, me voy a bañar.
—Okey, adiós.
La chica nerviosa salió de la casa temblando, pensando y reflexionando lo que iba a hacer en ese motel. Ya ambos eran adultos y dos adultos no van a un motel a conversar si no a otras cosas.
Suspiró.
Los nervios los tenía a flor de piel, el miedo comprimia su pecho cada vez que respiraba. Detuvo un taxi que la dejó frente a la puerta del motel Royal.
Su corazón latía desproporcionadamente. No podía evitarlo ni controlarlo. Entonces, por un momento se arrepintió, meterse con un profesor no sería bien visto y muy perjudicial para ella si se llegaran a enterar.
Solo es una noche Ginebra. No sé repetirá.
Parecía estar plantada en ese andén, no podía ni dar un paso más allá de lo que ya estaba. La duda, la incertidumbre la agobiaron, el miedo y los nervios se intensificaban cada vez más en su pecho.
☆☆☆
Cam Mendoza caminaba de un lado a otro en la suite, con una chqueta de cuero, una camisa por fuera y un pantalón jean, se arregló lo más juvenil que pudo. Miraba su reloj de pulso que marcaban las 7:30pm.
Se arrepintió.
En su mente cruzó la idea de que Ginebra quizás lo pensó mejor y decidió dejarlo plantado. Era una señal de que no podía arriesgar tanto por un noche de pasión.
Siguió esperando 20 minutos y nadie llegaba, a esas alturas el profesor ya se había agobiado de tanta espera. Tal vez el destino lo quiso así.
Suspiró decepcionado pasándose la mano por la cara. Apagó las velas de la habitación y le dió un último vistazo a la cama.
Adiós...
Acontinuacion, el profesor Mendoza abrió la puerta para salir de ese motel convencido de que Ginebra se había arrepentido, sin embargo, palideció cuando la vió frente a la puerta de la habitación temblando, con dudas, con nervios.
El contacto visual fue claro entre ambos, el fuego tomó control de la situación al verla tal cual se la había imaginado. Ahora, su respiración estaba fuera de sí y sus manos impacientes por tocar lo que aún no era suyo.
—Estoy nerviosa, muy nerviosa profesor.
☆☆☆☆
Bueno aquí preparense porque las aguas se van a oscurecer entre ambos.