Esa noche.

1405 Words
(Narra Kate) — Pronto llegará mi pedido, solo espero tener tan buenos clientes como la primera vez. — Hija, no me dijiste que pasó con tu trabajo, te veías muy feliz y cómoda en tu puesto. Hasta llegué a pensar que era el trabajo de tu sueño. — "Recorte de personal madre". — Le respondo seguido de un gran suspiro. —Pero en un mes he podido hacer mi negocio y seguir adelante, ¡estaremos bien! — Te preparé la cena, ahora iré a mi trabajo, trata de no dejarla igual que anoche, no tenemos para votar y desperdiciar. — ¡Sí madre! Solo es un dolor de estómago un poco incómodo. — ¿Te sientes mal? Hace días noto tu rostro cansado y tienes ojeras. — Debe ser debido al estre que me a provocado el despido repentino de mi trabajo. Pero por lo demás estoy bien madre, puedes estar tranquila e ir a tu trabajo. Mi madre me da un beso para marcharse a su trabajo y yo continuo en la casa organizando y haciendo las fotos de mi tienda virtual. Me quedo pensando que mi espacio ya que queda pequeño, debo ir pensando en un lugar para organizar mi tienda y hacerla una tienda real. ¡Ring! ¡Ring! ¡Ring! — ¡Hello buenas noches! —Escucho esa voz, mis piernas se aflojan y todo mi cuerpo se extremese. "Era él, mi amor imposible, mi Angel" — ¡Buenas noches! — ¿Puedo verte? — Quede boba ante aquella propuesta, ¿era cierto, él pide verme una segunda vez? No, no, no, debo actual diferente a la primera vez, quizás solo me extraña en el trabajo o me necesita para algo laboral. — Hello ¿Estás ahi? — Sí. — Espero una respuesta Kate ¿Estas disponible? — Sí, ahora me arreglo para que nos reunamos. — ¡Bien! te recojo en una hora. — Él no dijo nada más y cerró el celular dejándome con un gran nudo de inseguridad y nervios atorados en la garganta. Pero tampoco me había dejado mucho tiempo, ya que él sí sabía ser puntual. Me arreglo de prisa. Algo cómodo pero elegante. Si alguien lo conoce, soy yo. Así que vestí un ajustado vestido al cuerpo y calzados cómodos pero elegantes. No sabía si se trataba de una cena de negocio, como él siempre me avisaba a destiempo ya estaba acostumbrada a ese tiempo corto, ¿y si no es una cena de negocios?. Pienso mientras me pongo un poco de maquillaje, entonces coloco accesorios sensual por si me lleva a la cama con Ángel Philips nunca se sabe. Solo un minuto de tardanza y escucho aquella bocina frente a mi casa. Salgo caminando y era él. "Él hombre que por años ha robado mis suspiro" — ¡Buenas noches Sr.Philips. — Me acerco caminando pero sin hacer contacto visual, ya que aún sentía vergüenza. — ¡Hola Kate! Solo dice esa palabra y cuando entró al carro él empieza a conducir. Yo no me atrevía hacer preguntas, sabia que después de la estupidez que había cometido, él no me daría muchas opciones, así que decidí permanecer en silencio durante todo el camino. Sólo un rato después él entra a su mansión, sabía que era allí por que para su cumpleaños número 40 estuve ahí para la celebración. Yo me quedo impactada al llegar a ese lugar. — ¿No piensas bajar del auto? — Él me asusta cuando habla, a lo que reacciono y tomó su mano ya que la tenía tendida. — Lo siento estaba un poco distraída. — Su mirada era perversa, rápido me dio a entender lo que tenía planeado para mí esa noche. — ¡Bienvenida a mi casa señorita Kate! Cuando entro, él camina de prisa y se pierde en el enorme pasillo. A lo que yo comienzo a ordenar sus pastillas y unos documentos que tenia sobre la mesa de la sala, luego tomo asiento admirando el buen gusto que siempre a tenido. — ¿Piensas quedarte ahí? — No me has dicho que necesitas de mi. — Lo miro temblando completa. Él se acerca a mí despacio, mirándome a los ojos mientras muerde sus labios, y luego de una sonrisa atractiva me responde. — Te necesito a ti en mi cama desnuda y saltando sobre mi. Mis ojos automáticamente se abrieron como faroles en la oscuridad. Pero él no me dejó tiempo y tomo mis labios, y en un beso nos envolvimos, fue un beso largo y placentero "muy placentero" sentir su respiración tan cerca me hacía vibrar, él tenía ese poder de hacerme temblar con solo tocar mi cuerpo, solo su aroma me hacía tocar el cielo. Entre besos y caricias él quitó mi vestido y con su lengua por todo mi cuerpo me hizo extremeser. Fue tanto el placer que me dejé llevar de esa corriente desmedida que transitaba por mi cuerpo, senti la necesidad de estallar y llené su rostro y toda la cama llegando a las estrellas. Él en ese momento se volvió más salvaje y entró suavemente mientras me miraba a los ojos. Yo no podía mantener la mirada por miedo a perderme en mis sentimientos, pero él si lo hizo y en su mirada encontré una dulzura que no conocía. Cada vez sus movimientos eran más rápidos. verlo exci*tado me despertó el deseo nuevamente y en cada movimiento y roses quería que fueran para siempre. — Me gustas. — Me susurra al oído mientras acelera los movimientos de su cadera. — Sí, — Le pregunto en el anhelo de escuchar su voz entrecortada por la sensación de placer que sentía en sus movimientos. — Sí mi Kate, te sientes genial, ese espacio está adictivo. Yo comienzo a tocarlo y seducirlo, él es alto e imponente y en ese momento se veía y se sentía tan vulnerable e indefenso. Ya su mirada se veía perdida, a sí que me sujete a su cuello y apreté fuerte con mis piernas, en ese momento lo pude mirar a los ojos tratando de no ocultar todo lo que sentía. Nuestros ojos se conectaron y mientras me miraba sentía desvanecer mi cuerpo ante sus manos. Él se acercó a la pared y me besó aumentando el ritmo y llegando a un delicioso orga*smo. Yo me acomodó y cuando recuerdo donde estoy salgo casi corriendo de la enorme cama y quedo sentada solo en la orilla esperando que él me despida para ir a mi casa. — ¿Donde vas? — Iré a casa señor. — No me digas señor soy Philips o Angel como sueles llamarme ¿tienes algo importante hacer en casa? — Solo dormir. — ¿De verdad te quieres ir a dormir? — Yo... he... Debo despertar temprano para recibir a mi madre como cada mañana. — ¿Y no podrías hacerlo en esta cama? — Solo no quiero molestar. — Quédate conmigo esta noche, no será una molestia todo lo contrario. — ¿Donde esta el baño? — En el fondo a la derecha. Me coloco de pie y camino admirando el buen gusto de ese hombre, para ser un hombre soltero todo está decorado a la vanguardia, y todo se veía muy organizado. Cuando encuentro el baño entro en la ducha y con un jabón de hombre voy lavando mi piel y sintiendo el agua tibia, de pronto me siento sometida contra la pared, él estaba ahí dentro mordiendo el lóbulo de mi oreja sensualmente mientras soy envestida una segunda en aquella ducha, sus movimientos y el agua caliente que caía a nuestros cuerpos nos envolvió en pasión y fuego ardiente. Así pasamos la noche. Esa noche parecía infinita, pero no puedo negar sentir felicidad porque su mirada había cambiado y eso me hacía vivir. — Esta casi amaneciendo, es hora de partir. — No quiero que te vayas Kate. — Él me responde mientras le da pequeños toques a la cama invitándome a que me acueste a su lado. — ¿Y si me quedo dormida muy profundo? — No importa nada hermosa Kate, esta noche serás mi invitada, así que te puedo escuchar incluso hasta roncar y te será permitido. Él tenía claro que debía quedarme, así que aparte la sabana que me cubría y me acerque hasta él, me sorprendió cuando do me acomodó en sus brazos. Pronto quedé dormida por el cansancio que sentía mi cuerpo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD