¡Aquel estruendo llegó a la cueva! ¡Los vampiros ya estaban atacando! ¡Ernesto estaba allí! Una guerra había dado inicio y las sacudidas siguieron llegando a la cueva. Las voces comenzaron a llegar a Farrell en busca de la ayuda y el resguardo de su Alfa en medio de aquel caos, notando su gran ausencia y la primera voz en penetrar en su cabeza con toda esa fuerza fue la de su hija, Sirin. ¡A mala hora aún no elegía a un Beta! “¡Hay explosiones! ¡Están atacando!” Gritaba la voz desesperada de su hija, con un escenario que ella jamás había presenciado, nadie de aquella región, salvo la explosión del barco. Los humanos habían usado ese tipo de armas cuando estaban en guerra con los lobos, pero de eso hacía muchísimos años. “Sirin…te has preparado toda tu vida para esto.” Le hablaba con

